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lunes, 11 de septiembre de 2017

Un tranvía frente al colegio

Hacía un tiempo que no colgaba una nueva entrada, a ver si con el nuevo curso retomamos las buenas costumbres.

Y como estreno de los buenos propósitos y del curso escolar, una bonita y sorprendente imagen, "El tranvía frente al colegio".

 Me la descubrió Juan Antonio Peña en una de sus búsquedas tranviarias en la red. Se trata de una imagen cedida por el Sr. Arilla a María Pilar Gonzalo Vidao y difundida en la página de facebook Fotos Antiguas de Zaragoza.


Tranvía Nº 5, línea Torrero - Arrabal, en el Camino de Torrero, actual Paseo de Sagasta.

La única información sobre ella es que pertenece a Javier Arilla, o al menos es esta persona quien la cede a una página de Facebook en la que se comparten antiguas imágenes de la ciudad. Pero no sabemos el año en el que se toma esta imagen ni quien sería el autor.

Y bien, ¿qué colegio? se preguntarán, pues se trata del colegio de los jesuitas, sito al inicio del actual Paseo de Sagasta.


Antiguo colegio de los jesuitas de Zaragoza, derribado en los años 60 del siglo XX por una desafortunada actuación urbanística.


Es un tranvía  perteneciente a la línea Torrero - Arrabal, en dirección al Arrabal, en lo que a juzgar por el blanco manto que se distingue, sería un gélido día de invierno, nevadas ya inusuales actualmente en Zaragoza y de las que tenemos constancia también por las noticias encontradas en la hemeroteca. Así en 1887, exactamente el 31 de Diciembre, el diario La Derecha recoge la siguiente noticia: "En algunos sitios se llegó a -16º. la empresa de tranvías ha tenido que dedicar una cuadrilla a limpiar las vías, y solo se presta servicio en la línea de la estación de Cappa".

En esta otra imagen de 1901 perteneciente a la colección particular de Ricardo Rios Balaguer se aprecia una de aquellas copiosas nevadas que tan extrañas se nos antojan ahora en la Plaza Constitución, actual Plaza de España y el Paseo de Santa Engracia, actual Paseo de la Independencia.

Tengo mis dudas a cerca de si se trata del número 3 o del número 5, no me atrevo a aseverarlo. Tirado por dos mulas, se encuentra frente a la fachada del citado colegio. Sobre el tranvía Nº 5, según la información recogida en las actas de la Sociedad Los tranvías de Zaragoza, sabemos que era un coche inglés cuya compra se habría realizado entorno al mes de febrero de 1886 y del que sabemos que se adquirió a la vez que el coche 6 y que ambos eran iguales al coche 1. Al parecer tanto el 5 como el 6 llegaron con algún defecto de construcción, desconocemos cual y que por ello la Sociedad llevó a cabo una serie de reclamaciones a la casa vendedora.


Por Nieves García-Arilla Oliver.

lunes, 27 de febrero de 2017

De Torrero al cielo, el tercer ramal. Parte I. La construcción.


 
Según el orden de construcción, que coincidía con el de presentación de las distintas líneas en la propia concesión de los tranvías, la de Torrero sería la tercera en acometerse tras las líneas Bajo Aragón y Madrid.
  
Las obras se iniciaron el 28 de mayo de 1886, inmediatamente después de finalizarse el ramal 4º (línea Madrid), con la idea de que pudiese comenzar a explotarse en el mes de julio y así aprovechar la temporada estival.
 
En la Sociedad de los Tranvías de Zaragoza se discutió largo y tendido sobre qué línea construir primero, si la del Arrabal o la de Torrero, y se llegó a la conclusión de que debía ser la segunda con el objetivo – y nunca mejor dicho- de hacer el agosto con la venta de billetes aprovechando la popularidad de que disfrutaban las conocidas como playas de Torrero (orillas del Canal Imperial) espacio de ocio para los zaragozanos sobre todo durante los meses de verano.
 
Pero como estas cosas nunca son tan sencillas como pudieran parecer en un principio, una vez más fueron problemas burocráticos la causa del retraso en la obtención de los permisos para el inicio de la explotación. Estos problemas respondían al hecho de que, en la memoria del proyecto, constaba la previsión de instalar carriles Loubat, pero como estos habían evidenciado defectos en las redes de tranvías de otras ciudades, se decidió cambiarlos por carriles Vignole, que por cierto son precisamente los que en la actualidad se utilizan para el ferrocarril.
 
La línea, que era de vía única, comenzaba en la plaza de la Constitución, hoy plaza de España, y subía por la calzada de los pares (derecha) del Paseo de la Independencia - también conocido como Paseo de Santa Engracia - en donde había un desvío para la línea de Madrid que giraba por la Calle Cádiz. Proseguía por la Glorieta, actual plaza de Aragón, lado de Capitanía, y salía por uno de los pequeños vanos laterales de la tristemente desaparecida Puerta de Santa Engracia. Cruzaba el puente del Huerva - recordemos que por aquel entonces el río estaba descubierto - y continuaba por el centro del Camino de Torrero, actuales Paseo de Sagasta y Cuéllar, hasta las inmediaciones del puente de América (sin atravesarlo).
 

Imagen de la Plaza Constitución con cuatro tranvías de mulas. El tranvía más cercano a la derecha es el de la línea Torrero. El de la izquierda pertenece a la línea circunvalación. De los dos más lejanos el de la izquierda está entrando en la Calle Don Jaime, camino a la estación del Norte, línea Arrabal.
 
Imagen del Puente de América en 1880. En sus inmediaciones finalizaba la línea Torrero.
 
La zona por la que ésta línea circulaba entonces, una vez superada la Puerta de Santa Engracia, ha cambiado notablemente. En este sentido habría que destacar, que el actual parque de Pignatelli era el monte de Torrero, un monte agreste en el que había tramos, a la altura de las calles María Moliner y Lapuyade, donde la pendiente era de 66 milésimas, circunstancia que provocaría no pocos quebraderos de cabeza y anécdotas variadas durante los casi 20 años que estuvo en funcionamiento la tracción animal. Además en el centro del monte, a la altura del actual Parque Pignatelli, se encontraba la finca conocida como Torre Buil, que dejaba un angosto paso a la circulación rodada y provocaba abundantes problemas de tráfico.
Para el cruce de los tranvías, la línea contaba con 5 apartaderos situados en:
 
  • Puerta Cinegia, en Plaza Constitución, actual Plaza de España.
  • Paseo de Santa Engracia, a la altura de la Calle 5 de marzo.
  • Paseo de Santa Engracia, a la altura del Café de Ambos Mundos, emplazado en la manzana entre las calles Albareda y Marqués de Casa Jiménez.
  • Camino de Torrero (actual Paseo Sagasta) a la altura de la Calle la Paz.
  • Camino de Torrero (actual Paseo Cuellar) a la altura de la Calle Pradilla.
Así como el resto de las líneas llevaban a las estaciones de ferrocarril (Madrid, Arrabal y Bajo Aragón) o conectaban barrios de la ciudad (Circunvalación) ésta, además de discurrir próxima a lugares de ocio en las riberas del Canal Imperial (Playa de Torrero) finalizaba a 1300 metros del cementerio  - que había sido inaugurado en 1834 en cumplimiento de un Real Edicto por el cual estos espacios debían disponerse fuera de los cascos urbanos, y en lugares ventilados por cuestiones de salud pública - y que sería precisamente de la década de los 80 del siglo XIX, (que es la que nos ocupa) o sea, contemporánea a la puesta en servicios de ésta línea, de cuando data una importante ampliación de este cementerio, así como la edificación de capillas y también de los primeros panteones que llevó a cabo Ricardo Magdalena.
 
La prensa local, el 22 de julio, anunciaba que estaba empezando a descubrirse la vía y que iba a explotarse próximamente, y fue el 31 de julio cuando la misma prensa se hacía eco de la primera prueba:
Anoche a las 12:30 se hizo una prueba con un coche tirado por dos mulas hasta el puente de América. Se espera la autorización para la apertura al público de este nuevo trayecto.”
 
El 14 de agosto se publicaba la siguiente noticia:
 
A las siete de la mañana se han efectuado la prueba oficial del tranvía de Torrero. Ha asistido el ingeniero Sr. Gasca acompañado del gerente de la Sociedad de tranvías Sr. Torres y muy contadas personas. La prueba ha dado el mejor efecto, a pesar de que al hacerla el coche número uno, que ha servido para verificarlo, ha llevado la velocidad de 16 kilómetros hora.
El informe del Sr. Gasca ha sido favorable consignando que “la vía es de doble carril Vignole y perfectamente ejecutada en todas sus partes   
El 15 de agosto se puso en explotación presentando problemas de tracción en el tramo de pendiente extrema, así, según la prensa local del día 16 comentaba:
 Ayer mañana a las 11 pretendieron los conductores del tranvía a Torrero subir la llamada cuesta de Cuellar, sin aumentar el tiro ordinario de dos caballerías. Como es natural, los esfuerzos de los animales no pudieron vencer en el ascenso, y los conductores después de hacer desalojar el coche, soltaron una de improperios y blasfemias que asustarían al menos ruborizable, tanto más a las señoras y señoritas que hacen el viaje”.
 
Al día siguiente, por falta de permiso, el Gobernador Civil ordenaba su cierre, y como el mes de agosto español, como es bien sabido, ni entonces ni ahora es precisamente el paradigma de la eficiencia, hubo que esperar hasta el día 20 de septiembre de 1886, por lo tanto otro mes, para poder iniciar su explotación efectiva que, a la postre, resultaría de un éxito tan rotundo que al poco tiempo ya se tramitaba la petición de la duplicación de parte de la línea.
 
Por Nieves García-Arilla Oliver y Juan Antonio Peña.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

El tranvía de las canteras. 1886

El 17 de julio de 1886, el ingeniero Don Bruno García Abad, (quien relevase como Gerente de la Sociedad Los tranvías de Zaragoza a Modesto Torres Cervelló tras su dimisión por enfermedad en 1891), presenta una instancia en nombre propio y como partícipe de la sociedad yesera “Julián y García“, y también, en nombre de los demás fabricantes de yeso de la ciudad, copropietarios de las canteras del “Monte de Torrero”.
 
A muchos de ustedes les resultará más que familiar esto de "las canteras" aunque solo sea por la conservación toponímica de dicho nombre, en la  actual plaza de entrada al zaragozano barrio de Torrero.
 
Pues bien en dicha instancia solicitaba el uso del dominio público para la construcción de un ferro-carril de tracción animal desde las canteras, situadas pasada la actual autovía, más allá del cementerio de Torrero, hasta el Bº de Torrero, al lado de la actual plaza de las Canteras, donde se encontraba la fábrica de yeso. Motivaba dicha solicitud el mal estado en el que se encontraba al parecer el camino desde las canteras, que producía un gran incremento en los costes de producción.
 
Solicita permiso para ocupar el dominio Público del camino natural y cabañera (palabra aragonesa utilizada para definir una cañada real o vía pecuaria) provincial del “Bajo Aragón” para la construcción de este ferrocarril particular.


 
 
 
Presenta una memoria detallada para argumentar su petición, dejando patente  la gran demanda de yeso, y la calidad del mismo, al parecer acreditada por varios  premios recibidos y la demanda de material por personal facultativo.
 
El mal estado del camino que unía la fábrica de yeso con las canteras  por falta de afirmado, lo que impedía la circulación en época de lluvia y produciría ingentes daños en los carros por el “retranqueo” (textualmente del documento original, imaginamos que se refiere a traqueteo) lo que provocaba el citado incremento de costes por reparaciones y refuerzos. Se hacía patente la necesidad de un camino nuevo que es el que se solicita.
 
Este camino nuevo no podía  separarse del existente de tierra. La opción que se propone evita contrapendientes, aunque sea más largo e incremente la duración del recorrido tanto a la subida como a la bajada. El trazado ha de ser tal, que mantenga una pendiente constante, con 14 rectas y 13 curvas y se ubicaba en el borde derecho del camino antiguo (lado más próximo al Cementerio). La explotación se haría con caballerías para subir a las canteras y por gravedad para bajar utilizando además del freno natural de las “wagonetas” Sic., instalando en la 1ª  unas “cuñas cabros” que actuarían tan solo en caso de emergencia.
 
La vía se montaría con carril Vignole de 7 kg/m sobre traviesas de madera situadas a una distancia de 80 cm. y sobre una capa de balasto de 10 cm de espesor. En los pasos a nivel del antiguo camino y el de Herederos, en vez de carriles dobles se propone un empedrado que evite el resalto de los carriles. Propone un ancho de 0,65 m, teniendo la plataforma una anchura de 4,5 m.  Al parecer posteriormente no sabemos si se construiría a 1m o se cambió luego, probablemente no se cumplió el proyecto a rajatabla.
 
La previsión de García Abad era que los trabajos de construcción se dilatasen durante 8 meses y casi lo clava, un par de meses más de lo planificado debió invertir.
 
Después de los informes favorables tanto del Arquitecto municipal, como de la Sección 1ª, que valida la propiedad del monte en el que está situada la cantera, por compra al Estado en 1881, y del visitador de la asociación GANADEROS DEL REINO por estar en una cabañera, se autoriza su construcción en el Boletín Oficial de la provincia del  8 de diciembre de 1887. Empezando su construcción en 1 de febrero de 1888. Se adjudica la explanación de la vía el 21 de febrero a Prudencio Martínez y a finales de mayo se acaba la explanación y se empieza a sentar la vía en el mes de julio.
 
En el mes de noviembre ya corrían las vagonetas. En el archivo municipal figura que, el 28 del diciembre del 1888, Bruno García invita al Ayuntamiento para la inauguración el viernes 30 a las 2:30.
 
El Ayuntamiento delega en los Sres. Ciriquián, Allustrante, Cenzano, Ortiz y Arquit. Lo declaró inaugurado el primer teniente de alcalde Sr. Ciriquián y en nombre de la Reina Regente y de su segundo hijo Don Alfonso XIII.
 


Por Juan Antonio Peña Gonzalvo.

martes, 20 de septiembre de 2016

130 años de la inauguración del Tranvía de Torrero.


Por R.O de 24 de enero de 1885 se concedió el tranvía del interior y afueras de Zaragoza con tracción animal a D. Fernando Beltrán, D. Miguel Mathet y D. Modesto Torres y Cervello. Dicha concesión constaba de seis líneas; una de ellas, debería recorrer el trayecto Plaza de la Constitución - Torrero.
La línea de tranvía a Torrero fue la 3ª en construirse, comenzando los trabajos el 28 de mayo de 1886, inmediatamente después de terminar la línea de Madrid. En un principio se debatió intensamente sobre el orden de construcción de las líneas, habiendo defensores de que se primase la construcción de la línea Arrabal, para poder unir la Estación del Norte con el centro de la ciudad, pero finalmente la Sociedad los Tranvías de Zaragoza, tras discutirlo en varias de sus sesiones decidió construir primero la línea a Torrero para poder inaugurarla en verano, pensando que podía ser muy beneficioso que la explotación estuviese ya en marcha en el buen tiempo, ya que Torrero era el lugar de ocio elegido por los zaragozanos para las calurosas tardes de estío y los largos fines de semana. Y no siendo una decisión desacertada en absoluto, una vez más  los problemas administrativos retrasaron el inicio de la explotación, debido en este caso a un cambio técnico que hacía referencia al carril utilizado, al cual más adelante dedicaremos una entrada.
Esta línea, de vía única, comenzaba en la plaza de la Constitución (actual plaza de España) y subía por Independencia por la calzada de los pares en donde había un desvío para la línea de Madrid. Proseguía por la Glorieta (actual plaza de Aragón, lado Capitanía), atravesando la desaparecida puerta de Santa Engracia, cruzaba el puente del Huerva (bajo el actual Pº Constitución) y por el centro  del Camino de Torrero (actuales Pº Sagasta y Cuéllar) hasta las inmediaciones del puente de América.
A finales de julio de 1886 la línea ya estaba terminada y dispuesta para ser explotada, pero al parecer un problema con un permiso municipal no permitió su inauguración hasta el 20 de septiembre de ese mismo año, cumpliéndose hoy 130 años de la efeméride.
El inicio de la explotación no estuvo exento de incidentes curiosos que se producían principalmente por los desniveles de terreno y el sobreesfuerzo que los animales se veían obligados a realizar para salvar dichas pendientes. Pendientes, dicho sea de paso, que aún hoy podemos observar in situ dando un paseo por la zona, que aunque muy transformada en la actualidad conserva el desnivel que un día constituyó un verdadero quebradero de cabeza.
El éxito de esta línea fue tremendo, de modo que al cabo de un año la compañía solicitaba ya permiso para instalar doble vía.
1889 Litografía Portabella. Fuente:Fotos Antiguas de Zaragoza. Imagen cedida por la familia Hernández-Aznar para su digitalización y custodia.
En la imagen podemos ver el tranvía de mulas de Torrero a su paso frente a los desaparecidos talleres Portabella, que se localizaban en la actual Plaza Diego Velázquez. Su propietario, Eduardo Portabella (1846-1911) fue un famoso litógrafo, en cuyos talleres se imprimieron mediante este procedimiento multitud de ejemplares de revistas, libros, carteles etc...

lunes, 8 de agosto de 2016

Notas para una Biografía de Modesto Torres Cervelló. Parte II. 1882-1896

Placa del despacho de ModestoTorres Cervelló donde se celebró la primera reunión de la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza.


En 1881 habría ganado una plaza en el Cuerpo de Fieles Contrastes de pesas y medidas. Se trataba de un cuerpo facultativo del Estado para la implantación del sistema métrico en España dependiente de la Dirección General del Instituto Geográfico y estadístico, así pues habría desempeñado ese cargo en la Provincia de Zaragoza hasta su fallecimiento.

En 1882 tenemos constancia de una solicitud al municipio zaragozano para plantear la introducción de un ómnibus del sistema Rippert en la ciudad del que desconocemos el desenlace.

Por otra parte, de ese mismo año data la finalización de su proyecto para la implantación del primer tranvía de Zaragoza y su presentación en el Ministerio de Fomento:

“D. Modesto Torres Cervelló presenta en el ministerio de fomento otro proyecto de tranvía cuyos estudios está a punto de terminar, que comprende una línea directa entre la estación de Barcelona (sita en el arrabal) y la playa de Torrero, atravesando Zaragoza por Don Jaime e Independencia”

1883 y 1884 resultan ser años de gran actividad para Torres Cervelló.  Tenemos varias informaciones de diversa índole, como la de su participación en congresos y reuniones como miembro de la RSEAAP junto a Marceliano Isabal. Entre estas estarían las reuniones de la Comisión de reformas sociales de Zaragoza, Institución interesada por la mejora y el bienestar de las clases obreras  en España, que nace promovida por Segismundo Moret. En Zaragoza  los primeros pasos se dan en agosto de 1884 a raíz de la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia  de unas circulares del gobernador dirigidas a propietarios de fincas rústicas, propietarios de fincas urbanas, industriales y comerciantes, convocándoles para una reunión a mediados de mes, con el objeto de designar  a los miembros de la Comisión zaragozana.

El 17 de octubre de 1884, en la Gaceta de Madrid se anuncia la subasta del tranvía interior y afueras de Zaragoza. La red debería tener 6 líneas, comenzando todas en la plaza de la Constitución, actual plaza de España. La concesión, para 60 años, se aprobó a nombre de Modesto Torres Cervelló, que impulsó la creación de la Sociedad de los Tranvías de Zaragoza entre cuyos accionistas se encontraban ilustres políticos, empresarios y personalidades de la época como Basilio Paraíso, Desiderio de la Escosura, Joaquín Gil Berges, Marceliano Isábal y también su suegro Mariano Martínez y cuya primera sesión se celebró en su casa a las 18 horas del día 05 de agosto de 1885.

Solo dos meses después de su primera sesión como Sociedad de Tranvías de Zaragoza, el tranvía de mulas zaragozano realizaba su viaje inaugural partiendo de la Plaza Constitución con destino a la II Exposición Aragonesa de Productos de la Agricultura, de la Industria, y de las Artes, en el edificio del nuevo matadero. La Muestra fue impulsada por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del país de la cual Modesto Torres Cervelló era por aquel entonces secretario.

El 13 de junio de 1886, se publicó un Real Decreto que devolvía a manos privadas la iniciativa de la creación de redes telefónicas. La subasta de la Red de Zaragoza se anunció para el 9 de septiembre de 1886 y se presentó una proposición a nombre de Modesto Torres Cervelló que ofrecía al estado el 10.35% de la recaudación total, aunque finalmente fue adjudicada a Cándido López Salas, que ofrecía el 20%.

El 15 de diciembre de 1888 aparece en la Gaceta de Madrid una instancia y proyecto presentados a la Dirección Gral. de obras públicas por Modesto Torres Cervelló solicitando la concesión de un tranvía con motor de vapor que transcurriría desde la Estación de Barcelona hasta el puente de Santa Isabel sobre el Río Gállego, utilizando parte de la carretera de primer orden de Madrid a Francia por la Junquera. Poca información más tenemos por el momento de dicha propuesta, más allá de un legajo con las tarifas.

En 1890 Torres Cervelló dimite de su cargo como Director Gerente de la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza, aduciendo problemas  de salud, desvinculándose así de un proyecto en el que invirtió un gran esfuerzo y que ocupó casi 10 años de su vida.

Desde 1894 hasta su fallecimiento el 4 de febrero de 1896, a los 58 años de edad, es editor y propietario de la “Revista Métrica y de intereses materiales” canal de comunicación de los fieles contrastes de pesas y medidas, de la cual se conservan ejemplares en el centro metrológico nacional y que fueron estudiadas por D. José Vicente Aznar para su tesis doctoral sobre la Unificación de los pesos y medidas.



Revista Métrica y de intereses materiales Nº 12
 

 Por Nieves García-Arilla Oliver.