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lunes, 9 de noviembre de 2020

De Torrero al cielo, el tercer ramal. Parte IV. La difícil orografía del monte de Torrero. 1.


Cuando en nuestra ciudad se acomete cualquier cambio urbanístico, desde el más leve hasta el más drástico, tendemos a hacer gala de una memoria escuálida. Con velocidad de vértigo olvidamos el paisaje urbano anterior y nos amoldamos al nuevo como si siempre hubiera lucido así. Pues bien, sirva esta entrada para recordar que no hace tanto tiempo, el barrio de Torrero era un monte, agreste, de difícil acceso y de compleja urbanización, como lo reflejan los avatares constructivos de la línea Torrero en su último tramo.

A finales del siglo XIX la sociedad constructora “La Amistad” promueve la creación de un nuevo barrio, que se emplazaría al norte del Cº de Lapuyade (o de Chueca), actualmente englobaría parte de la  Calle Pradilla. Este barrio se llamó Barrio de Las Acacias por los árboles que lo poblaban y suponía las primeras viviendas en una zona eminentemente industrial hasta el momento. Por la lejanía con el centro de la ciudad la ironía zaragozana también lo llamó Barrio de los Chiflaos.

Los vecinos del mencionado barrio, gente con posibles, necesitaban tener acceso fácil al tranvía de Torrero que entonces circulaba por el Pº de las Acerolas (paseo interior del actual Parque de Pignatelli colindante con los depósitos de agua). Pretendían que el tranvía volviese a circular por los lugares de la concesión más próximos al barrio, es decir, por el Cº de Torrero (actual Pº de Cuellar). Como ya se citó en una entrada anterior, el Gobernador Civil había autorizado en 1890 el traslado de las vías al Pº de las Acerolas, que ya había sido rebajado, y presentaba una pendiente constante y mejores condiciones de circulación, a pesar de los inconvenientes de la angostura del camino, que en parte era ocupado por la Torre de Buil.


Fuente: Blog Zaragoza te habla. "El Barrio de los Chiflaos" Manuel Alcaine."Torre Buil 1898. “Lejísimos” de Zaragoza, imagen de 1898 de la Torre de Buil, elegante, airosa y amplia finca de recreo sobre parte de la más antigua Torre de Júdez, donde la selecta “crème” de la “gente guapa” de la ciudad festejaba y tomaba aires más puros que los de abajo, pues estaba ubicada sobre una de las elevadas terrazas naturales que caracterizan la zona. Su propietario, Pablo Buil, se opuso con fervor a ser desalojado para que el ayuntamiento realizara, en ese lugar, un pequeño parque “raquítico y mezquino”. Años después, tras la explanación de la zona, comenzaría la historia del parque de Pignatelli de Zaragoza, vinculado con el proyecto más global de ensanche burgués hacia el sur. En octubre de 1904 sería reinstalada la estatua de Pignatelli, referencial elemento, desde entonces, de este peculiar y escaleno parque. Fuente visual: recopilación de reportajes “¡Aqui… Zaragoza! “, José Blasco Ijazo – GAZA"



El 15 de enero de 1896 hay un escrito de los vecinos de Torrero al entonces alcalde, escrita por el  Sr. Lorenzo Baró, Presidente de la Amistad, constructora de las casas del barrio de las Acacias, exponiendo que ha practicado gestiones con la Compañía de tranvías para que éste pase por el camino de Torrero en el trayecto Torrero - Subida de Cuellar (tramo entre Cº Las Torres y Ruiseñores).

Al parecer la Empresa de los tranvías accede a la petición, pero ha de consultar al Consejo de Administración que está en Bruselas para que dé el visto bueno, ya que para  poder modificar el recorrido del tranvía es necesario que el mencionado camino se rebaje, suavizándose la rampa. (dejándola a 35 mm desde la subida de Cuellar hasta el camino llamado de Chueca, actual Lapuyade).

"Nada diría respecto a la espera de Bruselas si no fuera porque la subida es áspera y peligrosa por la circulación excesiva de carruajes y caballerías; y en segundo lugar para dar trabajo a la clase obrera que se encuentra necesitado de él. Teniendo en cuenta el interés de los vecinos ofrecen 2000 reales para ayudar a la mejora. "

Finalmente a principios de 1896, atendiendo a las reclamaciones vecinales del citado barrio,  el Ayuntamiento pasaba comunicación al ingeniero Director del Canal para preparar el terreno, practicando un rebaje del camino existente entre el paseo de las Acerolas, por detrás de la torre de Don Pablo Buil y el Cº de Torrero. La concesión del permiso de dicha modificación se realiza el 23 de enero.

Pero la modificación no fue algo sencillo, al iniciar las obras del desmonte de la vía se encontraron con un "divertido problema" se trataba  de la puerta de la Torre de Buil, que quedaba en alto con respecto al rebaje. En sendos y acalorados debates municipales se trató el tema, aprobándose finalmente la paralización del desmonte hasta que se construyese el nuevo puente sobre el canal, pero  los trabajos estaban ya muy avanzados y decidieron pararlos solo en las proximidades de la Torre de Buil. No sería hasta finales de 1896 cuando se daría orden de concluir el desmonte junto a dicha finca.

Los problemas técnicos sobrevenidos durante las obras de modificación de dicho tramo del tercer ramal serán los protagonistas de la siguiente entrada.

Por Nieves García-Arilla Oliver y Juan Antonio Peña Gonzalvo.


lunes, 25 de mayo de 2020

Las mulas, esas protagonistas con alma de actrices secundarias. Parte II. Crónica de sucesos: coces, algún mordisco y trabajo duro.



No son pocas las noticias encontradas en los periódicos de la época narrando diferentes percances tranviarios, percances que tuvieron como protagonistas a las caballerías que tiraban de los tranvías de tracción de sangre, que circularon por las calles zaragozanas entre 1885 y 1902.

No quiero comenzar a desgranarlas sin antes agradecer a Juan Antonio Peña su ingente labor de documentación en los archivos municipales (y en todos aquellos que se le pongan por delante).

Pues sin más, metámonos en harina, nos encontramos con varios accidentes provocados por coces y mordiscos:

Miércoles, 12 de junio de 1901 Diario de Avisos. Sucesos:

“Ayer tarde a las 6 ingresó en el hospital un muchacho de 14 años de edad, llamado Luis González, habitante de la casa números 72 de la calle de la Hilarza con una herida contusa en la región parietal izquierda, interesando el cuero cabelludo y fractura del occipicio. Pronóstico grave.
El citado muchacho hacía el oficio de encuartero (*) en los tranvías y conducía varias bestias para los cambios de tiro por el puente de piedra, cuando una de las caballerías soltó un par de coces, hiriendo al muchacho y dejándolo sin sentido. Fue auxiliado rápidamente y conducido al hospital.”

(*) encuartero: Mozo que va al cuidado de las bestias de encuarte (enganche).

Miércoles, 11 de septiembre de 1901 Diario de  Avisos. Sucesos:

“Un obrero de la empresa de tranvías ha sido conducido hoy al hospital con una herida en la cara causada por una patada de una caballería. La herida ha sido clasificada como pronóstico reservado.”

Viernes, 19 de febrero de 1897 La Derecha. Sucesos: 
 
“En la plaza de la Magdalena fue mordido ayer tarde por un caballo de un coche-tranvía un niño de seis años llamado Gonzalo Boca Conde el cual resultó con fuertes contusiones en el pecho que le fueron curadas en el hospital, marchando luego a su domicilio.”

También hay varias quejas de usuarios por las condiciones de fatiga de los animales, que producen retrasos:

Sábado, 12 de junio de 1897 La Derecha:

“La Empresa del servicio de tranvías se ha propuesto aburrir al público y un día ocurrirá un escándalo gordo.
Unas veces descarrilamientos a porrillo, que convierten el trayecto más corto en un viaje de emociones como si se atravesara el más quebrado país del mundo; otras veces paradas interminables por la fatiga del ganado, que obliga a los viajeros a dejar el coche, al mayoral a perder los estribos y al público a comentar cómo se está abusando de su paciencia.
En la línea de Circunvalación daba gusto viajar ayer por la tarde: la empresa apura tanto el ganado o éste es de tan pésimas condiciones que anda cuando le parece, y así el servicio no puede continuar.”

Lunes, 21 de junio de 1897 La Derecha:

“La Empresa de tranvías es incorregible. A pesar de las amonestaciones que a diario se le hacen para que mejore el servicio, sigue tan indiferente y tan poca amiga de servir al público.
La noche del Corpus notamos en la plaza de la Constitución que uno de los tranvías de la línea Bajo Aragón-Madrid estuvo más de un cuarto de hora detenido a causa de que la única mula que conducía el coche, por el mucho peso, no podía andar.
Pide el periódico que se haga el servicio los días de fiesta con dos mulas.”

Esta noticia evidencia que no siempre los tranvías iban tirados por dos animales, como comentamos en la primera parte de esta serie de entradas dedicadas a las mulas. En algunos casos, desconocemos si por problemas económicos o por problemas con el parque de animales, sólo tiraba del coche un animal, con el consiguiente sobre esfuerzo. Así se puede constatar en la foto de la familia Rios, que es imagen de este blog, en la que se puede observar como solo tira del pequeño tranvía de la derecha un animal. Lo mismo, se puede apreciar en la siguiente imagen:

Hubert Vafier. Plaza del mercado 1891.Tranvía tirado por un solo animal.

Fotografía perteneciente a la colección particular de la familia Ojeda, publicada en el blog del Centro de Estudios Borjanos en 2016. De nuevo vemos como el tranvía es tirado por un solo animal.

Jueves, 4 de junio de 1896 Heraldo de Aragón :

“Con fecha de ayer un vecino de Zaragoza presentó al Gobernador Civil de la provincia, una razonada comunicación, denunciando un hecho contra la empresa concesionaria de los tranvías.
Dícesenos que la aludida carta obedece a que varias personas que iban en el coche número 14, el domingo último no pudieron llegar a la hora oportuna a los toros, porque en la Plaza del Carmen se vieron precisados a hacer una parada de 20 minutos por las malas condiciones de la caballería que arrastraba el coche expresado.”

Viernes, 5 de junio de 1896 Heraldo de Aragón:

“El Gobernador civil ha dado las órdenes oportunas para que el subdelegado de veterinaria examine el ganado de tranvías, con objeto de evitar la repetición de hechos como el ocurrido el domingo pasado que motivó las justísimas quejas de los viajeros.
Buena falta hace que el gobernador tome con energía cartas en el asunto de los tranvías y ponga los medios para evitar los constantes abusos de la compañía belga.”


Por Nieves García-Arilla Oliver y Juan Antonio Peña Gonzalvo


                                              


lunes, 28 de octubre de 2019

Fotografías tranviarias, pequeños tesoros.

Este verano se publicaban en el proyecto GAZA (Gran Archivo Zaragoza Antigua) dos imágenes que al parecer integran un cuadernito con vistas de Zaragoza, cedidas a dicho proyecto por Fico Ruiz.

 José María Ballestín y Antonio Tauset, han datado ambas imágenes en 1895 y hablan de la posibilidad de que sean fotografías del estudio Coyne.




La primera de ellas es una imagen de la Plaza Constitución (actual Plaza de España), a la derecha de la imagen un tranvía de mulas viene hacia nosotros, por delante de él, dos viandantes se disponen a cruzar tranquilos, no es necesario apresurarse. Uno de ellos tocado elegantemente, con un sombrero que se nos hace extraño, casi parecería un personaje de otras tierras, quien sabe, quizá un huésped del Hotel Europa de los Zopetti, de hecho acaba de salir de allí dirigiéndose a comprar  unos dulces a la Flor del Almibar. Semiescondida por los árboles se adivina la fuente de Neptuno, y como telón de fondo la Diputación Provincial de Zaragoza con su cuco remate semicircular. Paseantes varios y una carreta completan el conjunto. Quien sabe de dónde viene y a dónde va este tranvía, quizá a la estación de Cappa a llevar a algún viajero a poner rumbo hacia el Bajo Aragón,  o tal vez se trate del trayecto Circunvalación y se dirija hacia el camino del Ebro en relajada marcha, si es así pasará por delante de la universidad. Si su destino no fuera ninguno de los dos anteriores, bien podría tomar la angosta calle de Don Jaime y acabar cruzando el río por el puente de piedra en dirección a la estación de Barcelona.




En esta segunda imagen nadie diría que lo inmortalizado es el transitadísimo Paseo de Sagasta, antiguo camino de Torrero. Se distinguen las vías de la línea que tenía como objetivo alcanzar las playas de Torrero. Una línea muy concurrida sobre todo en días de asueto, ya que prometía un destino de calma alejado de la bulliciosa ciudad. Estamos en el inicio del camino,  a nuestra derecha el desaparecido velódromo, a nuestra izquierda el inicio del Paseo de las Damas, atrás hemos dejado el desaparecido puente sobre el Huerva, desaparecido el puente y desaparecido el río (al menos a nuestros ojos). 

Por Nieves García-Arilla Oliver 

lunes, 18 de junio de 2018

La adaptación a la luz y la convivencia entre tracciones


Al día siguiente de la inauguración de los tranvías eléctricos por las calles zaragozanas, el sábado, día 11, el alcalde publicaba una instrucción sobre circulación de vehículos, para informar a sus ciudadanos de la idiosincrasia del nuevo servicio.



Se debieron de terminar los coches rápidamente ya que hay una noticia del 4 de noviembre en la que se dice que el coche nº 5 dio un topetazo a un “sujeto”.

Para inspeccionar la electrificación del resto de las líneas, y ante la imposibilidad de que siguiera Don Eloy Garnica, se designó a Don Ángel Arbex percibiendo unas dietas diarias de 30 pesetas que abonó la Compañía. Los periódicos citan algunos sucesos y destacan la eficiencia de los frenos de los tranvías.

Resulta curiosa la queja publicada el 3 de enero de 1903 en el Heraldo de Aragón, relativa a la no suspensión de la circulación de tranvías cuando pasa el Viático, como sí hacían al parecer, los carruajes particulares que suspendían la marcha como señal de respeto religioso.


El 8 de enero de 1903 el Sr. Arbex participa al Ayuntamiento que puede autorizarse la circulación de tranvías eléctricos en el ramal del Bajo Aragón. 


Hubo algunas quejas presentadas por los trajineros contra las condiciones en que se hallan colocados algunos trozos de “raíls” para la circulación del tranvía. Parece ser que los carros cizallaban las vías del tranvía y a su vez las vías provocaban roturas en los ejes de los carros. Hubo una reunión para solucionar el problema entre el alcalde, Sr. Laguna, Don Basilio Paraíso, Don Marceliano Isábal (abogado asesor del Ayuntamiento) y el arquitecto municipal Sr. Magdalena. Recuerdan a la Sociedad de Tranvías la obligación de mantener el pavimento de la entrevía y 50 cms. en el exterior de los “raíls”.

En el Heraldo de Aragón se lee el 16 de enero que “El servicio de tranvías en la línea de Torrero quedó interrumpido ayer tarde por haberse fundido dos cables subterráneos en la calle San Miguel".

Una hora después de ocurrida la avería quedó restablecida la circulación pero no fue posible normalizarla porque, inutilizando un circuito, no había fuerza bastante para atender a las necesidades de la empresa de los tranvías y a las del alumbrado.

La circulación reanudose con tracción de sangre. Durante toda la noche pasada han trabajado los operarios de la sociedad en la recomposición del cable. Hoy quedará restablecido el servicio en condiciones normales. Uno de los eléctricos sufrió ayer desperfectos de consideración cuando se intentó hacer funcionar los tranvías sin haber reparado por completo la avería. No ocurrió accidente alguno personal.”

En febrero de 1903 la Compañía solicita y obtiene permiso del Ayuntamiento para ostentar el escudo de Zaragoza.


1903, coche eléctrico nº2 conducido por el mismísimo Manuel Escoriaza y Fabro, dueño de la empresa constructora. Se aprecia el escudo de la ciudad en el lateral. Fuente: Foto para postal Comercial Josan. Cesión de la familia de José María Sanz González a Rafael Castillejo. Datación y procesado: Proyecto GAZA. 


Después de las correspondientes pruebas se puso en servicio ordinario, el 11 de abril, la electrificación del ramal de MADRID, recuperándose la línea desde la estación de Cappa (Montemolín) a la estación de Cariñena (actual calle Santander).


El Diario de Avisos del 20 de mayo cita: “Dos aprovechados jóvenes residentes en esta localidad, y que como otros varios han decidido vivir robando, mejor que trabajando, escogieron la industria de carteristas y ayer fue uno de los días de ensayo. Lograron robar dos carteras en el tranvía de la estación de Madrid, conteniendo una de ellas 275 ptas."              

Aumentó notablemente el uso del tranvía y la empresa puso tarifas especiales para los familiares de obreros que utilizaban el tranvía para llevar la comida a los puestos de trabajo.

El 6 de junio se hicieron las pruebas de tracción eléctrica en las líneas de Circunvalación y Arrabal con excelente resultado. El 8 de junio se puso en servicio la línea de Circunvalación, quedando reducidos a tres los 4 trayectos en que estaba dividida la línea. Un anuncio oficial de Los Tranvías de Zaragoza decía:

El cobro se verificará de la forma siguiente:

De plaza Constitución a Puerta del Sol (Tenerías)                             0,05pts.

De Puerta del Sol a la de San Ildefonso (Torreón de la Zuda)        0,05pts.

De la Puerta de San Ildefonso la plaza de la Constitución              0,05pts.

Recorrido total desde la plaza de la Constitución                              0,10pts.              

Zaragoza a 13 de junio de 1903. El director interino, Ramón Adiego

               

La última línea en entrar en servicio fue la línea del Arrabal que se abrió el 21 de junio. El cambio de vías en el puente de Piedra, aún con permiso municipal, provocó problemas debido a que se cerraba el paso de carros para instalar la vía. Dan noticia los periódicos de un conflicto en el que se acumularon 47 carros por imposibilidad de cruzar el puente. Simultáneamente se autorizó el uso de remolques en todas las líneas menos en la del Arrabal. 

Resulta peculiar que la Compañía de Tranvías estableciese un servicio extraordinario y directo a Torrero las tardes y noches de los días 28 y 29 de junio de modo que el tranvía iba sin parar desde la plaza de la Constitución (España) hasta Torrero. La compañía advertía que los coches, una vez en marcha, no tomarían ni dejarían viajeros en todo el trayecto. El Heraldo de Aragón informa que con motivo de la verbena de San Juan condujo a Torrero 26000 viajeros.

Se planteó, por aquel entonces, alargar la línea de Madrid desde el final de la calle Clavé por el actual paseo de Teruel, Hernán cortés y Puerta del Carmen hasta la calle Soberanía Nacional (actual Val Carreres).

Por aquellos tiempos el tranvía hacía servicios especiales a la Playa de Torrero a dónde iban los zaragozanos a “tomar la fresca” y a la Plaza de Toros para atender a los festejos taurinos. Del mismo modo los periódicos recuerdan el riesgo que se corre por subir o bajar de los tranvías en marcha. Eran frecuentes las caídas que provocaban amputaciones de piernas.

Como anécdota, el Diario de Avisos pública el 5 de agosto: "Un escándalo. Anoche a las 08:30 se registró uno monumental en un tranvía de la línea de Circunvalación y en plena plaza de San Francisco (actual Plaza de España)
Lo motivó la protesta de un viajero a quien el conductor quiso cobrar un segundo billete por haberse pasado aquel de la jardinera remolcada al motor.
Algunos compañeros de pasaje ayudaron al caballero, que se oponía a la disposición adoptada por la empresa, y en términos enérgicos hizo valer lo que creía razonable, entregando su nombre y sus señas domiciliarias, para que el empleado pasara la denuncia oportuna"


1902. Glorieta Pignatelli. Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1656961051213358&set=o.679653955406797&type=1. Se puede observar un coche motor eléctrico, uno de los traídos de San Sebastián para la inauguración de los tranvías eléctricos (10 Octubre) que lleva como remolque uno de los antiguos tranvías de tracción animal, parece el nº 25.





Por Juan Antonio Peña.




lunes, 11 de septiembre de 2017

Un tranvía frente al colegio

Hacía un tiempo que no colgaba una nueva entrada, a ver si con el nuevo curso retomamos las buenas costumbres.

Y como estreno de los buenos propósitos y del curso escolar, una bonita y sorprendente imagen, "El tranvía frente al colegio".

 Me la descubrió Juan Antonio Peña en una de sus búsquedas tranviarias en la red. Se trata de una imagen cedida por el Sr. Arilla a María Pilar Gonzalo Vidao y difundida en la página de facebook Fotos Antiguas de Zaragoza.


Tranvía Nº 5, línea Torrero - Arrabal, en el Camino de Torrero, actual Paseo de Sagasta.

La única información sobre ella es que pertenece a Javier Arilla, o al menos es esta persona quien la cede a una página de Facebook en la que se comparten antiguas imágenes de la ciudad. Pero no sabemos el año en el que se toma esta imagen ni quien sería el autor.

Y bien, ¿qué colegio? se preguntarán, pues se trata del colegio de los jesuitas, sito al inicio del actual Paseo de Sagasta.


Antiguo colegio de los jesuitas de Zaragoza, derribado en los años 60 del siglo XX por una desafortunada actuación urbanística.


Es un tranvía  perteneciente a la línea Torrero - Arrabal, en dirección al Arrabal, en lo que a juzgar por el blanco manto que se distingue, sería un gélido día de invierno, nevadas ya inusuales actualmente en Zaragoza y de las que tenemos constancia también por las noticias encontradas en la hemeroteca. Así en 1887, exactamente el 31 de Diciembre, el diario La Derecha recoge la siguiente noticia: "En algunos sitios se llegó a -16º. la empresa de tranvías ha tenido que dedicar una cuadrilla a limpiar las vías, y solo se presta servicio en la línea de la estación de Cappa".

En esta otra imagen de 1901 perteneciente a la colección particular de Ricardo Rios Balaguer se aprecia una de aquellas copiosas nevadas que tan extrañas se nos antojan ahora en la Plaza Constitución, actual Plaza de España y el Paseo de Santa Engracia, actual Paseo de la Independencia.

Tengo mis dudas a cerca de si se trata del número 3 o del número 5, no me atrevo a aseverarlo. Tirado por dos mulas, se encuentra frente a la fachada del citado colegio. Sobre el tranvía Nº 5, según la información recogida en las actas de la Sociedad Los tranvías de Zaragoza, sabemos que era un coche inglés cuya compra se habría realizado entorno al mes de febrero de 1886 y del que sabemos que se adquirió a la vez que el coche 6 y que ambos eran iguales al coche 1. Al parecer tanto el 5 como el 6 llegaron con algún defecto de construcción, desconocemos cual y que por ello la Sociedad llevó a cabo una serie de reclamaciones a la casa vendedora.


Por Nieves García-Arilla Oliver.

viernes, 26 de mayo de 2017

Arrabal, los primeros serán los últimos. Parte I.


El ramal 1 en la concesión de 24 del enero de 1885, se corresponde con el trayecto Plaza de la Constitución - Estación de Barcelona, con derivación por la calle Sobrarbe hasta los almacenes de Arana, en donde estaba la “Puerta de carros” de la estación del Norte; aproximadamente en donde está actualmente la Calle Andrés Ruiz Castillo.

Era el primer ramal y sin embargo fue la última línea acometida por la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza. Se trataba de un importante enlace puesto que unía la concurrida Estación del Norte, (cuyo edificio todavía sigue en pie), con el resto de estaciones de ferrocarril que ya estaban comunicadas por las demás líneas de tranvía.

Como el resto de líneas, el tranvía del Arrabal iniciaba su trayecto en la Plaza Constitución,y giraba rápidamente a la izquierda para introducirse por la angosta Calle Don Jaime. Dicha calle era mucho más estrecha que actualmente, como puede observarse en la siguiente fotografía.



Resulta llamativa la presión de la prensa local sobre la valla de la finca de Doña Isabel Gállego que, por lo visto, invadía gran parte de la calle siendo angosto el paso por delante de su finca.

Recorriendo toda la Calle Don Jaime, al final de esta, atravesaba el río Ebro por el Puente de Piedra y una vez en la margen izquierda se bifurcaba. por un lado hacia la Estación de ferrocarril de Barcelona y por otro a los desaparecidos Almacenes de Arana.

En abril de 1886, la Sociedad de los Tranvías de Zaragoza comenzó a plantearse la construcción de la línea. Al parecer en un principio, hasta el Puente del Gállego y Montañana. El Consejo de Administración celebrado el 30 de agosto acordó la construcción inmediata de dicha línea utilizando carril Vignole doble, que no era el que originariamente constaba en el proyecto.

Las obras dieron comienzo el 13 de septiembre y los trabajos se realizaron con celeridad, de modo que en quince días se “sentó” la vía, por el centro de la calzada de la calle Don Jaime I, hasta las proximidades del Puente de Piedra.


En la margen izquierda del Ebro la construcción de la línea del tranvía comenzó el 27 de octubre.

El 16 de noviembre se verificó, por parte del ingeniero del gobierno, la prueba oficial del trozo de tranvía construido con resultado positivo. El periódico “La Derecha” daba  la noticia así:
 
“Hoy se ha verificado la prueba oficial del trozo de tranvía construido entre la Plaza de la Constitución y la estación de Barcelona.

El ingeniero Sr. Gasca, encargado de la inspección facultativa, ha asistido a la prueba acompañado de varios individuos de Obras públicas y del concesionario Don Modesto Torres y Cervelló. La línea ha sido minuciosamente examinada, y se supone que dará informe favorable”.

Pero no sería hasta febrero de 1887 cuando la línea comenzase a explotarse y como no, una vez más, se debía a retrasos burocráticos. En este caso, el cambio del carril y la obligación por parte del Ministerio de Fomento de la construcción de doble vía en el Puente de Piedra, fueron los motivos por los que la línea no pudo comenzar a explotarse hasta que no llegó la autorización del citado Ministerio.

Dieron comienzo las obras de esta doble vía el día 28 de diciembre, quedando paralizadas las obras de las afueras, frente a la Puerta de Antonio Pérez, actual primer tramo de la Avenida Cesar Augusto (línea de circunvalación).

El periódico La Derecha, del 24 de enero, exponía:

” La Junta consultiva de Ingenieros de caminos ha dado su aprobación al ramal Plaza de la Constitución - Estación de Barcelona. Hoy precisamente terminan las obras del mismo después de haberse tendido desde la Plaza de La Seo hasta pasado el Puente de Piedra dos líneas, una que llega a la estación para la conducción de viajeros y otra al Arrabal y llega al muelle de mercancías para cuando el servicio se halle en condiciones, que será pronto, se pueda explotar la conducción de mercancías al centro de la Ciudad. De todos los modos el ramal se abrirá a la explotación uno de estos días."

Por fin el 18 de febrero se comienza a prestar el servicio, explotando la línea unida a la de Torrero. Con un coche cada cuarto de hora desde la Plaza de la Constitución. 

Se estableció una tarifa de 5 céntimos para cada uno de los trayectos: 

  • Almacenes de Arana - Matadero viejo; 
  • Matadero viejo - Casa Ayuntamiento; 
  • Casa Ayuntamiento - plaza de la Constitución; 
  • Plaza de la Constitución- Pta. Sta. Engracia; 
  • Pta. Sta. Engracia- subida Cuéllar; 
  • Subida Cuéllar- Torrero. 
   
A la estación de Barcelona había coches a las horas de llegada y salida de los trenes.

A partir del 22 de enero de 1889 ante la imposibilidad de mantener los horarios por las dificultades de circulación en el Puente de Piedra, la línea se dividió en dos: 

  • Pza. Constitución - Arrabal.
  • Pza. Constitución- Torrero 

 
En marzo de 1892 debido a la escasez de viajeros, se acometieron una serie de modificaciones en las tarifas. Se bajaron los precios de 15 cts. a 10 cts. Y se estableció un billete de ida y vuelta por 20 cts. 

En 1896 se prolongó hasta el matadero viejo la doble vía del puente de piedra.

Continuará...

Por Juan Antonio Peña Gonzalvo y Nieves García-Arilla Oliver.

 

lunes, 27 de febrero de 2017

De Torrero al cielo, el tercer ramal. Parte I. La construcción.


 
Según el orden de construcción, que coincidía con el de presentación de las distintas líneas en la propia concesión de los tranvías, la de Torrero sería la tercera en acometerse tras las líneas Bajo Aragón y Madrid.
  
Las obras se iniciaron el 28 de mayo de 1886, inmediatamente después de finalizarse el ramal 4º (línea Madrid), con la idea de que pudiese comenzar a explotarse en el mes de julio y así aprovechar la temporada estival.
 
En la Sociedad de los Tranvías de Zaragoza se discutió largo y tendido sobre qué línea construir primero, si la del Arrabal o la de Torrero, y se llegó a la conclusión de que debía ser la segunda con el objetivo – y nunca mejor dicho- de hacer el agosto con la venta de billetes aprovechando la popularidad de que disfrutaban las conocidas como playas de Torrero (orillas del Canal Imperial) espacio de ocio para los zaragozanos sobre todo durante los meses de verano.
 
Pero como estas cosas nunca son tan sencillas como pudieran parecer en un principio, una vez más fueron problemas burocráticos la causa del retraso en la obtención de los permisos para el inicio de la explotación. Estos problemas respondían al hecho de que, en la memoria del proyecto, constaba la previsión de instalar carriles Loubat, pero como estos habían evidenciado defectos en las redes de tranvías de otras ciudades, se decidió cambiarlos por carriles Vignole, que por cierto son precisamente los que en la actualidad se utilizan para el ferrocarril.
 
La línea, que era de vía única, comenzaba en la plaza de la Constitución, hoy plaza de España, y subía por la calzada de los pares (derecha) del Paseo de la Independencia - también conocido como Paseo de Santa Engracia - en donde había un desvío para la línea de Madrid que giraba por la Calle Cádiz. Proseguía por la Glorieta, actual plaza de Aragón, lado de Capitanía, y salía por uno de los pequeños vanos laterales de la tristemente desaparecida Puerta de Santa Engracia. Cruzaba el puente del Huerva - recordemos que por aquel entonces el río estaba descubierto - y continuaba por el centro del Camino de Torrero, actuales Paseo de Sagasta y Cuéllar, hasta las inmediaciones del puente de América (sin atravesarlo).
 

Imagen de la Plaza Constitución con cuatro tranvías de mulas. El tranvía más cercano a la derecha es el de la línea Torrero. El de la izquierda pertenece a la línea circunvalación. De los dos más lejanos el de la izquierda está entrando en la Calle Don Jaime, camino a la estación del Norte, línea Arrabal.
 
Imagen del Puente de América en 1880. En sus inmediaciones finalizaba la línea Torrero.
 
La zona por la que ésta línea circulaba entonces, una vez superada la Puerta de Santa Engracia, ha cambiado notablemente. En este sentido habría que destacar, que el actual parque de Pignatelli era el monte de Torrero, un monte agreste en el que había tramos, a la altura de las calles María Moliner y Lapuyade, donde la pendiente era de 66 milésimas, circunstancia que provocaría no pocos quebraderos de cabeza y anécdotas variadas durante los casi 20 años que estuvo en funcionamiento la tracción animal. Además en el centro del monte, a la altura del actual Parque Pignatelli, se encontraba la finca conocida como Torre Buil, que dejaba un angosto paso a la circulación rodada y provocaba abundantes problemas de tráfico.
Para el cruce de los tranvías, la línea contaba con 5 apartaderos situados en:
 
  • Puerta Cinegia, en Plaza Constitución, actual Plaza de España.
  • Paseo de Santa Engracia, a la altura de la Calle 5 de marzo.
  • Paseo de Santa Engracia, a la altura del Café de Ambos Mundos, emplazado en la manzana entre las calles Albareda y Marqués de Casa Jiménez.
  • Camino de Torrero (actual Paseo Sagasta) a la altura de la Calle la Paz.
  • Camino de Torrero (actual Paseo Cuellar) a la altura de la Calle Pradilla.
Así como el resto de las líneas llevaban a las estaciones de ferrocarril (Madrid, Arrabal y Bajo Aragón) o conectaban barrios de la ciudad (Circunvalación) ésta, además de discurrir próxima a lugares de ocio en las riberas del Canal Imperial (Playa de Torrero) finalizaba a 1300 metros del cementerio  - que había sido inaugurado en 1834 en cumplimiento de un Real Edicto por el cual estos espacios debían disponerse fuera de los cascos urbanos, y en lugares ventilados por cuestiones de salud pública - y que sería precisamente de la década de los 80 del siglo XIX, (que es la que nos ocupa) o sea, contemporánea a la puesta en servicios de ésta línea, de cuando data una importante ampliación de este cementerio, así como la edificación de capillas y también de los primeros panteones que llevó a cabo Ricardo Magdalena.
 
La prensa local, el 22 de julio, anunciaba que estaba empezando a descubrirse la vía y que iba a explotarse próximamente, y fue el 31 de julio cuando la misma prensa se hacía eco de la primera prueba:
“Anoche a las 12:30 se hizo una prueba con un coche tirado por dos mulas hasta el puente de América. Se espera la autorización para la apertura al público de este nuevo trayecto.”
 
El 14 de agosto se publicaba la siguiente noticia:
 
“A las siete de la mañana se han efectuado la prueba oficial del tranvía de Torrero. Ha asistido el ingeniero Sr. Gasca acompañado del gerente de la Sociedad de tranvías Sr. Torres y muy contadas personas. La prueba ha dado el mejor efecto, a pesar de que al hacerla el coche número uno, que ha servido para verificarlo, ha llevado la velocidad de 16 kilómetros hora.
El informe del Sr. Gasca ha sido favorable consignando que “la vía es de doble carril Vignole y perfectamente ejecutada en todas sus partes    “
El 15 de agosto se puso en explotación presentando problemas de tracción en el tramo de pendiente extrema, así, según la prensa local del día 16 comentaba:
 “Ayer mañana a las 11 pretendieron los conductores del tranvía a Torrero subir la llamada cuesta de Cuellar, sin aumentar el tiro ordinario de dos caballerías. Como es natural, los esfuerzos de los animales no pudieron vencer en el ascenso, y los conductores después de hacer desalojar el coche, soltaron una de improperios y blasfemias que asustarían al menos ruborizable, tanto más a las señoras y señoritas que hacen el viaje”.
 
Al día siguiente, por falta de permiso, el Gobernador Civil ordenaba su cierre, y como el mes de agosto español, como es bien sabido, ni entonces ni ahora es precisamente el paradigma de la eficiencia, hubo que esperar hasta el día 20 de septiembre de 1886, por lo tanto otro mes, para poder iniciar su explotación efectiva que, a la postre, resultaría de un éxito tan rotundo que al poco tiempo ya se tramitaba la petición de la duplicación de parte de la línea.
 
Por Nieves García-Arilla Oliver y Juan Antonio Peña.