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lunes, 8 de agosto de 2016

Notas para una Biografía de Modesto Torres Cervelló. Parte II. 1882-1896

Placa del despacho de ModestoTorres Cervelló donde se celebró la primera reunión de la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza.


En 1881 habría ganado una plaza en el Cuerpo de Fieles Contrastes de pesas y medidas. Se trataba de un cuerpo facultativo del Estado para la implantación del sistema métrico en España dependiente de la Dirección General del Instituto Geográfico y estadístico, así pues habría desempeñado ese cargo en la Provincia de Zaragoza hasta su fallecimiento.

En 1882 tenemos constancia de una solicitud al municipio zaragozano para plantear la introducción de un ómnibus del sistema Rippert en la ciudad del que desconocemos el desenlace.

Por otra parte, de ese mismo año data la finalización de su proyecto para la implantación del primer tranvía de Zaragoza y su presentación en el Ministerio de Fomento:

“D. Modesto Torres Cervelló presenta en el ministerio de fomento otro proyecto de tranvía cuyos estudios está a punto de terminar, que comprende una línea directa entre la estación de Barcelona (sita en el arrabal) y la playa de Torrero, atravesando Zaragoza por Don Jaime e Independencia”

1883 y 1884 resultan ser años de gran actividad para Torres Cervelló.  Tenemos varias informaciones de diversa índole, como la de su participación en congresos y reuniones como miembro de la RSEAAP junto a Marceliano Isabal. Entre estas estarían las reuniones de la Comisión de reformas sociales de Zaragoza, Institución interesada por la mejora y el bienestar de las clases obreras  en España, que nace promovida por Segismundo Moret. En Zaragoza  los primeros pasos se dan en agosto de 1884 a raíz de la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia  de unas circulares del gobernador dirigidas a propietarios de fincas rústicas, propietarios de fincas urbanas, industriales y comerciantes, convocándoles para una reunión a mediados de mes, con el objeto de designar  a los miembros de la Comisión zaragozana.

El 17 de octubre de 1884, en la Gaceta de Madrid se anuncia la subasta del tranvía interior y afueras de Zaragoza. La red debería tener 6 líneas, comenzando todas en la plaza de la Constitución, actual plaza de España. La concesión, para 60 años, se aprobó a nombre de Modesto Torres Cervelló, que impulsó la creación de la Sociedad de los Tranvías de Zaragoza entre cuyos accionistas se encontraban ilustres políticos, empresarios y personalidades de la época como Basilio Paraíso, Desiderio de la Escosura, Joaquín Gil Berges, Marceliano Isábal y también su suegro Mariano Martínez y cuya primera sesión se celebró en su casa a las 18 horas del día 05 de agosto de 1885.

Solo dos meses después de su primera sesión como Sociedad de Tranvías de Zaragoza, el tranvía de mulas zaragozano realizaba su viaje inaugural partiendo de la Plaza Constitución con destino a la II Exposición Aragonesa de Productos de la Agricultura, de la Industria, y de las Artes, en el edificio del nuevo matadero. La Muestra fue impulsada por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del país de la cual Modesto Torres Cervelló era por aquel entonces secretario.

El 13 de junio de 1886, se publicó un Real Decreto que devolvía a manos privadas la iniciativa de la creación de redes telefónicas. La subasta de la Red de Zaragoza se anunció para el 9 de septiembre de 1886 y se presentó una proposición a nombre de Modesto Torres Cervelló que ofrecía al estado el 10.35% de la recaudación total, aunque finalmente fue adjudicada a Cándido López Salas, que ofrecía el 20%.

El 15 de diciembre de 1888 aparece en la Gaceta de Madrid una instancia y proyecto presentados a la Dirección Gral. de obras públicas por Modesto Torres Cervelló solicitando la concesión de un tranvía con motor de vapor que transcurriría desde la Estación de Barcelona hasta el puente de Santa Isabel sobre el Río Gállego, utilizando parte de la carretera de primer orden de Madrid a Francia por la Junquera. Poca información más tenemos por el momento de dicha propuesta, más allá de un legajo con las tarifas.

En 1890 Torres Cervelló dimite de su cargo como Director Gerente de la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza, aduciendo problemas  de salud, desvinculándose así de un proyecto en el que invirtió un gran esfuerzo y que ocupó casi 10 años de su vida.

Desde 1894 hasta su fallecimiento el 4 de febrero de 1896, a los 58 años de edad, es editor y propietario de la “Revista Métrica y de intereses materiales” canal de comunicación de los fieles contrastes de pesas y medidas, de la cual se conservan ejemplares en el centro metrológico nacional y que fueron estudiadas por D. José Vicente Aznar para su tesis doctoral sobre la Unificación de los pesos y medidas.



Revista Métrica y de intereses materiales Nº 12
 

 Por Nieves García-Arilla Oliver.

lunes, 18 de julio de 2016

La opinión popular sobre el tranvía ¡Vamos muy despacio! 1887


Dicen que la capital aragonesa no es una plaza fácil para el emprendimiento, y parece que no fue diferente en la cuestión que nos ocupa, y es que los inicios del tranvía de tracción animal en Zaragoza no fueron un camino de rosas. Al recopilar información  salían a la luz publicaciones de diversa índole sobre el tema y no podía sino sonreírme al ser consciente de que la historia se repite. La acogida tranviaria tanto entonces como ahora costó lo suyo, no faltaron detractores ni tampoco firmes defensores, que criticasen la idea o la ensalzasen como portadora de progreso y modernidad, para posteriormente ser admitida, e incluso adoptarla con cariño pasando así a formar parte del paisaje urbano y de la historia del día a día de los zaragozanos. Así fue durante los 17 años en los que se utilizó la tracción animal. 17 años en los que el tranvía pasó a ser un elemento más, que pareciera siempre hubiese estado ahí.

Si bien es cierto que las diferencias entre aquel tranvía inaugurado en octubre de 1885 y el nuestro inaugurado en abril de 2011 son considerables, algunas de las reacciones se nos antojan similares.

Buena muestra de este clima reacio al proyecto  lo encontramos en diversos pasajes de la obra ¡Vamos muy despacio! de 1887, editada 100 años después por “El Día de Aragón D.L”.



Tan solo dos años después de que se inaugurase la primera línea tranviaria y viviéndolo en primera persona, Joaquín Gimeno F. Vizarra, no solo como ciudadano sino como alcalde de la ciudad, nos ofrece una valiosa percepción del ambiente general reinante en torno al proyecto, nos habla de estas opiniones enfrentadas sobre el tranvía y de la acogida que tuvo en un primer momento, dejando también patente su apoyo personal a la iniciativa:

“…y llegó el día del comienzo de las obras. En cualquier otra población este hecho hubiera impuesto silencio a los murmuradores; aquí puede decirse que marcó el inicio de la guerra a los tranvías. Discutió extensamente el público sobre el asiento de los raíles, sobre la disposición general de la línea, sobre las curvas, sobre el material de toda clase y el que más y el que menos esperaba que el día de la inauguración del tráfico habría de ser para la empresa un verdadero fracaso. Hizose la prueba sin embargo, y  se vió que no había dificultad en la circulación: el primer ramal, de la Plaza Constitución a la estación de Cappa, podía abrirse a la explotación. Tocábamos ya la mejora con las manos y había llegado el instante de la satisfacción primera”

…”no a uno, a muchos que tienen obligación de discurrir, les oímos hablar en contra de los tranvías y cuando para explicar su actitud entrábamos en conversación con ellos casi siempre llegábamos al convencimiento de que la odiosidad obedecía a preocupaciones inconcebibles. Quien pensaba que el nuevo medio representaba para nuestra ciudad un nuevo gasto inútil, y para ciertas clases una carga insoportable, no reproductiva, quien defendía que venía a matar otras industrias; quien que había de ocasionar desgracias en la vía pública y todos se cuidaban más de inventar razones en contra, que de hacerse cargo de las que existían en pro…”

Las trabas burocráticas y administrativas y la continua lucha contra el fantasma de la paralización de las obras reflejado por Gimeno Vizarra es algo que también se puede contrastar en el libro de actas  de la Sociedad  “Los tranvías de Zaragoza” conservado en las dependencias de “Urbanos de Zaragoza” libro que se inicia el día 05/08/1885 día de constitución de dicha sociedad y en el cual se plasman las diferentes sesiones celebradas por la misma.

“…sin embargo, para muchos de nuestros convecinos era más entretenido y más patriótico poner en el camino de los tranvías piedras de todo género, y con esa creencia, comenzaron a ponerlas. Pasemos por alto la larga serie de reparos, autorizaciones, desautorizaciones, amenazas e inconvenientes gubernativos opuestos a la naciente empresa…”


Esta fotografía de hacia 1895 en la que se pueden contemplar 4 tranvías de diferentes líneas en la Plaza Constitución, fue rescatada del Archivo Provincial, (perteneciente a la Colección F. Monzón), por Jorge Almuni Ruiz, (Ingeniero, miembro de la junta directiva de la AZAFT). Y se utilizó como postal para la Lotería Nacional de la Asociación en 2007.

De los dos tranvías en primer término, podemos decir que el de la derecha pertenece a la línea Torrero, y el de la izquierda a la línea circunvalación. De los dos que aparecen en la lontananza, el de la izquierda está entrando a la Calle Don Jaime camino de la estación del Norte y el de la derecha no podemos apreciar si se aleja o se acerca hacia nosotros.

Casi como una lucha Quijotesca, como un empecinamiento personal y una batalla contra los elementos presenta Gimeno Vizarra la consecución de la empresa:

“…Todavía no nos damos cuenta de cómo hubo héroes que llegaron a constituir la sociedad constructora, porque si se hubiesen inspirado los accionistas en la voz general, ni una sola acción hubiera llegado a colocarse…”

“…recuerden nuestros abonados el dialogo que aún es fresco…

-          ¿Qué le parece a Usted de esto de los tranvías? Preguntaba un cualquiera a otro cualquiera.

-          ¡Que no vivirán¡ Zaragoza no tiene elementos suficientes para ello. Es imposible que prosperen.

Por Nieves García-Arilla Oliver.