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jueves, 4 de junio de 2020

Las cartas de Oraá. 1881.



Allá por 1881, cuando Modesto Torres Cervelló andaba inmerso en la redacción del proyecto de un tranvía de tracción animal para Zaragoza, en Bilbao nos llevaban algún año de ventaja; allí, ya tenían funcionando su flamante tranvía de sangre que iba de Bilbao a Las Arenas, cuyo proyecto había sido redactado por el ingeniero Laureano Gómez de Santamaría y coetáneamente se estaba construyendo el tranvía urbano en Bilbao y el tranvía de Bilbao a Algorta.

Junto al proyecto original de Torres Cervelló aparecieron anexas tres cartas manuscritas fechadas en 1881 que eran las respuestas de José Manuel Oraá a tres cartas de su amigo Torres Cervelló en las que les solicitaría datos e informaciones de diferente índole.

Cuando empecé a indagar quien era Oraá, encontré en internet unas breves notas biográficas y decidí llamar a la Farmacia Oraá en Santurce, en una intentona algo rocambolesca (lo reconozco) de, primero saber si eran sus descendientes y si lo eran, intentar conseguir las tres cartas de Torres a Oraá. Y por suerte y al primer intento conocí a María Oraá, efectivamente descendiente del anterior y quien amablemente me explicó que conservaban documentación de su antepasado y que buscarían lo que yo pedía. Desafortunadamente, no se encontraron las cartas, pero me sirvió para descubrir la figura de este ingeniero guipuzcoano y para reflexionar sobre la pertenencia de sagas familiares de varias generaciones a un lugar geográfico al que están indefectiblemente unidas.

“José Manuel de Oraá Aizquibel nació en Ichaso, de donde era su madre, cerca de Zumárraga, un cinco de agosto de 1838 y murió en Santurce, Vizcaya, el catorce de noviembre de 1906; era hijo de José Santos de Oraá Elorza, nacido en Legazpia en 1813, y Eusebia Manuela de Aizquibel, nacida en Ormáiztegui en 1807. José Manuel casó en Zumárraga en 1870 con María Ignacia Mendía Mendía, nacida en Ezquioga en 1851 que habría de fallecer en Santurce en 1908”… ”en Santurce donde establecieron su residencia de una forma definitiva después de haber pasado por Portugalete y Baracaldo. Y sería en Santurce donde habrían de morir tanto José Manuel, en 1906, como María Ignacia, en 1908.”

Pero, ¿qué relación tenían Modesto Torres Cervelló y José Manuel de Oraá?

Ambos habían nacido en 1838, José Manuel el 5 de agosto, Modesto el 11 de marzo, por lo que habían sido compañeros de la promoción de 1858 del Real Instituto Industrial de ingenieros de Madrid. Además, ambos habían ganado sus respectivas plazas como almotacenes o “fieles contrastes” de pesas y medidas, José Manuel en Bilbao (1880) y Modesto en Zaragoza (1881). Es pues lógico pensar que tenían una relación de amistad, fraguada en su etapa de estudios en Madrid y que posteriormente se mantuvo además por su profesión, en ambos casos ligada al transporte público y a la incipiente urbanización de sus respectivas ciudades. José Manuel firma sus cartas como “tu amigo y compañero”.

También,  y como dato curioso, según el artículo de Alberto Pérez Laborda, “Los Oraá vizcaínos del siglo XIX”, el abuelo de José Manuel habría tenido una fábrica de cerillas “Su abuelo Andrés Oraá Yzaguirre tenía además en Zumárraga una fábrica de cerillas, de la marca Miraflor, que podemos suponer fue uno de los primeros pasos de la industrialización de Zumárraga; vivía en la calle Legazpi y allí habría de nacer, no lejos de las cerillas, José Manuel de Oraá Mendía, su nieto mayor” así mismo sabemos que Modesto Torres Cervelló tuvo también su propia fábrica de cerillas llamada “El cometa” sita en la Calle 5 de marzo.

En 1881, el año en que están fechadas las cartas que nos ocupan José Manuel estaba trabajando como ingeniero en la industria minera con la familia Ibarra, en las minas de la Arboleda, mientras Modesto trataba de redactar el proyecto de tranvía de sangre para Zaragoza.

Posteriormente José Manuel trabajaría a su vez en el proyecto para construir el ferrocarril de vía estrecha entre Valmaseda y la Robla que, en 1894, se prolongaría para llegar a León y Bilbao conocido como el Ferrocarril de la Robla. Proyecto que entrañaba no pocas complicaciones técnicas ya que el trazado asciende hasta los 1.196 metros de altura en un lugar en el que en invierno se pueden produzcen nevadas superiores a un metro de espesor;

Las tres cartas manuscritas contienen información sobre el proyecto del tranvía urbano para Bilbao y también sobre el tranvía ya funcionante de Bilbao a Las Arenas.


Landaburu Hermanos. Tranvía urbano de Bilbao tirado por mulas.


Tríptico informativo del servicio de verano del tranvía de Bilbao a Las Arenas y a Algorta. 1880.


“Hay que tener presente que el tranvía de Bilbao a Las Arenas tiene 14 Km y una pendiente muy pequeña (bajando a las Arenas) que no llegará al 2%; que sale de cada extremo un coche en general cada cuarto de hora que el trayecto dura una hora justa y que el servicio de verano es doble cuando menos del de invierno. Servicio de mercancía se hace de noche.

En invierno tienen sobre 100 caballerías. Se engancha cada par de caballerías, que tiran de un coche, en el tranvía ascendente, unos 500m escasos antes de llegar a Bilbao, donde están las cuadras.

Recorridos los 500, o sea al llegar a Bilbao descansan ¼ de hora (porque al llegar un tranvía, sale el otro) por supuesto sin desenganchar; amarran el cuarto y van de un tirón a las Arenas, donde tienen otras cuadras y les dan un pienso.

Al cabo de tres o cuatro horas vuelven a engancharse y llegan a las cuadras de Bilbao donde se hace el relevo de caballerías.

No hacen más servicio en invierno, de modo que son 28 Km lo que recorren en tres tiempos, uno corto y dos más largos. Esto es sin duda porque no conviene que la caballería esté al aire después de haber ---------¿

En verano no puede haber servicio tan regular porque se ven obligados a salir cada cuarto de hora dos y tres coches; de modo que obligan a las caballerías a hacer 1 y media y hasta dos veces el camino indicado, habiendo ocasiones en que no les quitan los aparejos en todo el día, pero esto depende del grandísimo movimiento que aquí hay en esa época. Finalmente enganchan 3 caballos para dos coches, dos en lanza y uno delante de todos modos la regla debe ser en mi concepto que cada caballo no recorra más de 40 kilómetros diarios en pendiente suave en unos 4 relevos y no más 30 kms a pendiente que llegue al 4%.

En las cuadras tienen un mozo por cada seis caballerías y además un jefe de cuadra.

Los conductores y cocheros no tienen más relevo durante el día que unos ¾ de hora para comer en Bilbao, según van llegando y combinando con otros que viven en La Arenas. En invierno les dan un día de vacante cada 15 días, pero si hay uno o más enfermos tienen que perder ese día y suplir a los ausentes. En verano no descansan más que para comer los ¾ de hora indicados y tienen un servicio penosísimo.”

“Creo que van contestadas las preguntas que me haces, pero me han dicho que es probable puedan sacarme una copia de la parte de la memoria del tranvía de Bilbao a Santurce que se recibirá para abril, referente al servicio y en el caso en que me lo manden te lo remitiré enseguida.

El ancho de vía es 0.65 entre bordes interiores de carriles y los tirantes van espaciados de 1.50, de grapa a grapa hay un metro.

Me han asegurado que los carriles de hierro del tranvía de Algorta se “esfolian” creo pues que debes decidirte por carriles de acero cuyo precio se diferencia poco del de aquellos. Con los ferro-carriles estrechos que hay aquí, ordinariamente las vías de bajada o de vagones cargados son de acero y las de subida de hierro. Nosotros tenemos en explotación un ferrocarril de 0.75 de ancho con railes de hierro belgas y da buen resultado, pero fueron comprados durante el alza del hierro. Esto te probará que aquí, en el país práctico, hay de todo; pero la tendencia hoy es a tomar rail de acero que es más duradero.

El número de coches depende de la circulación o movimiento. El tranvía de las Arenas no baja de 80 carruajes de viajeros y unos 20 de mercancías, pero sabes que hay un movimiento grandísimo en ese trayecto y además tiene 14 Km, que tarda en recorrer una hora justa, saliendo cada ¼ de hora de los extremos (Bilbao y Las Arenas) cada carruaje lleva dos caballerías y para dos carruajes tres caballos, pero no hay pendiente que llegue al 3%.”

Por Nieves García-Arilla Oliver.


martes, 7 de noviembre de 2017

El 25 por Sagasta

Foto Alday. Colección conservada en Kutxateka (fototeca de la Fundación Kuttxabank) Hacia 1898.

Esta semana comenzaba con un descubrimiento. Como viene siendo habitual, Juan Antonio Peña la vio en una de sus búsquedas en internet, e inmediatamente me la envió.

Se trata de una fotografía que pertenece a Foto Alday, cuyos fondos están disponibles en la fototeca de la Fundación cultural de Kuttxabank, conocida como Kuttxateka, aunque en dicha web la única información sobre la imagen es su título: “Tranvía por la calle de una localidad”.

Así pues, debemos la identificación de la imagen a D. Arturo Bayod, quien es además la persona que la colgó en Facebook junto con el siguiente comentario de la misma:

"Paseo de Sagasta. Hacia 1898.

Un tranvía tirado por mulas -llamado "de sangre"- vuelve, después de haber realizado su habitual recorrido hasta la Playa de Torrero, hacia el centro de la ciudad...
Nada queda que nos pueda unir mediante un recuerdo o sentimentalmente con esta imagen... Ni el tranvía, ni la doble hilera paralela de árboles, ni la torre que asoma a la izquierda tras infinitos huertos- que bien podría ser la de Moncasi sita en el llamado por entonces Camino del Sábado (hoy, más o menos, Juan Pablo Bonet) -, ni siquiera el embarrado suelo que invadía todo el tramo central del paseo...Absolutamente nada existe ya...

Tan solo la visión de un pequeño letrero, casi ilegible...que acompaña al cobrador en la parte trasera de aquel número 25...nos permite saber que...estamos en casa...
Torrero...

El tranvía se encuentra justo en el giro que hace el Paseo de Sagasta en su cruce con el Camino de las Torres...
La parte central del antiguo Camino de Torrero era la reservada para los carruajes y los tranvías, mientras los peatones disponían de los laterales del mismo. Habría que esperar hasta 1914 para ver la estructura actual (bulevar central y vías a ambos lados) ya habilitada...

Se ve un Paseo de Sagasta previo incluso a la llegada de la nobleza y de la alta burguesía zaragozana y sus carísimas construcciones...”

La ubicación suscitó dudas en un principio por el mero hecho de que, por aquel entonces, ya estaba instalada la doble vía en ese tramo, pero podría darse que el mal estado del suelo impidiera ver la vía, ya que si se fijan detenidamente en la fotografía, a la izquierda del tranvía parece adivinarse otro en dirección Torrero.

Yo llamo la atención sobre la cuca farola en forma de globo que adornaba el paseo.

Por último, destacar que este nº 25 no nos es desconocido del todo, gracias a la fotografía de René Ancely en la Plaza Constitución fechada en 1899.
 
René Ancely. 1899.
 
Por Nieves García-Arilla Oliver.

jueves, 19 de octubre de 2017

La moderna Calle Alfonso. Y el tranvía que nunca llegó.


Tan solo 6 días antes del viaje inaugural del tranvía de mulas zaragozano y de la apertura de la Exposición aragonesa, para la cual Ricardo Magdalena había construido el emblemático edificio en la actual calle de Miguel Servet (octubre de 1885), se inauguraban en la ciudad dos espacios que hoy son símbolos y también vestigios de la Zaragoza de una época; la Joyería Aladrén y el Pasaje de la Economía y el Comercio, ambos sitos en la decimonónica Calle Alfonso inaugurada en la década de los 60 del citado siglo.

Así, en el nº 25 de la céntrica calle zaragozana, se inauguraba al mismo tiempo que el tranvía la Joyería Aladrén. El arquitecto encargado del proyecto fue Luis Aladrén, quien trabajó para el Sr. Mariano Baselga, propietario del inmueble. Se trataba de un comercio de lujo del gusto burgués de la época.




Joyería Aladren. Imagen de 1905. Fuente Adiós Zaragoza Antigua. Desconozco el autor.

 “Presenta una gran fachada en chaflán con cuatro expositores acristalados, enmarcados por plafones rectangulares decorados con paneles de plata repujada y sobredorada con motivos vegetales. La puerta también es acristalada y se encuentra rematada por un entablamento y un pequeño frontón curvo. Toda la fachada está protegida por una gran marquesina metálica compuesta por piezas de fundición y cristales, que sostiene un reloj. Al interior, el local presenta planta rectangular y está estructurado en tres salas, actualmente adecuadas a su nuevo uso como cafetería. Antiguamente una era la tienda propiamente dicha, la más amplia y cubierta por una techumbre acasetonada sujeta por columnas de hierro, otra era el despacho del dueño y otra era la trastienda o Salita de Luis XVI, llamada así por su recargada decoración”. Las tiendas de Ayer y hoy. Editado por el Colegio de Decoradores de Aragón en 1988.

Si seguimos andando por la Calle Alfonso en dirección a la Plaza del Pilar, el último edificio a nuestra derecha ocupando el nº 40, es el pasaje de la economía y el Comercio, popularmente conocido como Pasaje de Ciclón  por una tienda de juguetes con el mismo nombre que se emplazó allí. Gracias a su planta en cruz, tiene salidas a la Plaza del Gobierno civil, a la Plaza del Pilar y a la Calle Santiago.

Se trata de una galería comercial y residencial que está constituida por un pasaje y un edificio de viviendas, que contaba con todos los adelantos de la época, ambos construidos entre los años 1882 y 1883 por el arquitecto zaragozano Fernando de Yarza por encargo de su propietario, el marqués de Ayerbe, al estilo de las galerías comerciales europeas y, especialmente, parisinas, de la época. 

Desafortunadamente, no he encontrado una imagen del Pasaje de la economía y el comercio que date del siglo XIX, no obstante transcribo a continuación esta interesante descripción del mismo: "El pasaje en su conjunto, y en especial sus techos, cuentan con una elegante decoración de tipo geométrico y floral, con falsas columnas de inspiración neoclásica en las paredes del pasaje. Por otro lado, el pasaje consta de dos galerías que se cruzan en el centro, y tiene cuatro entradas, en la Plaza del Pilar, la calle Santiago, la calle Alfonso I y la Delegación del Gobierno. Fuente: LABORDA YNEVA, JOSÉ. Zaragoza. Guía de Arquitectura, Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, Zaragoza, 1995.

Y ustedes se preguntarán, ¿y que tiene esto que ver con el tranvía? Pues bien, sabemos por la prensa de la época, que en 1889 Don Modesto Torres Cervelló presentó al gobierno provincial un proyecto para la construcción de un ramal de tranvía que, partiendo de Plaza de la Constitución (actual Plaza de España), terminase en la del Pilar, pasando por la Calle Alfonso. De haberse llegado a materializar, nos hubiera llevado a ambos sitios.

Pero el de Torres Cervelló no habría sido el único proyecto presentado para el desarrollo del citado trayecto, tampoco habría sido el primero. Aparece también en la prensa el Sr. D. Juan Mª Jouassin, que en febrero de 1889 presenta un proyecto de tranvía de tracción animal de Santa Engracia a la Plaza del Pilar pasando por la Calle Alfonso. Posteriormente, tan solo dos meses después, es Torres Cervelló quien presenta el suyo. En las Actas de la Sociedad de Tranvías de Zaragoza de 19 de marzo de 1889 se trata el tema. Al parecer la idea era enlazar en el Coso con la línea Circunvalación, ya existente.

Por su parte el tranvía de Jouassin pretendía enlazar con el tranvía de vapor a Casablanca, proyecto este último que tampoco llegaría nunca materializarse.

Prueba de la importancia comercial de la Calle Alfonso durante la segunda década del siglo XIX es también esta noticia de agosto de 1897 (con la Sociedad los Tranvías de Zaragoza ya en manos belgas) publicada en el periódico La Derecha.

“Se ha reunido la comisión de festejos, entre otros se ofreció para organizar festejos o entregar alguna cantidad en metálico la Sociedad de tranvías.

El gerente, Sr. Slosse, indicó la idea de un concurso de escaparates en la calle de Alfonso ofreciendo tres premios en metálico para los que mayor gusto artístico posean, y fue tomada en consideración.”

Desconocemos porqué estos proyectos para un tranvía por la Calle Alfonso acabaron en agua de borrajas…

Por Nieves García-Arilla Oliver

viernes, 6 de octubre de 2017

La vieja jardinera en el nuevo siglo. Las fiestas del Pilar de 1916.


Zaragoza 1916. Aurelio Grasa. Fotografía perteneciente al Archivo Barboza Grasa, difundida en el blog Adiós Zaragoza Antigua. www.aureliograsa.es
Prueba de que, tras la sustitución de la tracción animal por la eléctrica, el material móvil con el que contaba la Sociedad de Los tranvías de Zaragoza se siguió utilizando, es esta foto publicada en el blog Fotos Antiguas de Zaragoza, interesantísima iniciativa de investigación que nos va descubriendo joyas fotográficas. La  imagen pertenece al Archivo Barboza Grasa, conservadores del Archivo Fotográfico de Aurelio Grasa.  

Sabemos que en 1902 se había iniciado la transición motora, pero en esta fotografía de 1916 de Aurelio Grasa, vemos a la izquierda de la imagen una jardinera que pertenece a la flota de vehículos comprados durante el tiempo en que las mulas movían los tranvías

Se conoce como jardineras a los coches de tranvía que son abiertos y que se usan en los meses más benévolos climatológicamente hablando del año.

Jardinera de tracción animal. Fuente railsiferradures. Fabricado por Macosa perteneciente a la flota de la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza.


En la imagen, no vemos que delante de esta jardinera, iría una cabeza motora, es decir, un tranvía eléctrico, y como remolque la ventilada y anciana jardinera subiendo el Paseo Independencia en dirección a la Plaza de España, a la altura de la Calle Juan Bruil. A la izquierda, uno de los desaparecidos edificios a la francesa, y en el centro de la imagen y objetivo principal de esta fotografía, la carroza del Ayuntamiento, ésta si, tirada por mulas.

Aurelio Grasa (Zaragoza 1893 – 1972), autor de la instantánea, fue un médico dermatólogo, radiólogo y reportero gráfico que se inició en el mundo de la fotografía gracias a su acceso a los artilugios que vendían sus padres en el negocio familiar, La Bola Dorada. Bazar situado en la calle de Candalija, junto a la Plaza de San Felipe.

Aurelio Grasa en el interior del comercio familiar La bola dorada. 1908. Fuente blog barbozagrasa.blogspot.

Fachada del comercio familiar de Aurelio Grasa. la bola dorada. 1910. Fuente Adiós Zaragoza Antigua.


En la primera década del siglo XX realiza sus primeras fotografías, y compatibiliza sus estudios de medicina con su actividad como reportero gráfico para Heraldo de Aragón y ABC, posteriormente, a partir de los años 30 colaborará con The National Geographic Magazine, publicación de la National Geographic Society de Washington, y La Revue Moderne de París.

¡Felices Fiestas del Pilar!
Por Nieves García-Arilla Oliver.

martes, 7 de febrero de 2017

Línea Madrid.La militara.


Correspondiendo con el quinto ramal fijado en la concesión, el año 1885 se planteaba la conocida como “Línea  Madrid”. Con origen (como el resto de líneas) en  la plaza de la Constitución, actual Plaza de España, se unía con el tercer ramal (línea Bajo Aragón) enlazando así las estaciones de ferrocarril. Su recorrido se iniciaba por el Paseo de la Independencia, giraba a la derecha por la calle Cádiz, y continuaba por la plaza del Pueblo, hoy conocida como Plaza del Carmen, recorría la calle Soberanía Nacional, pasaba por delante del Hospital Provincial continuando su camino por la Calles Misericordia y Pignatelli, hasta salir a la plaza y puerta del Portillo. Después, rodeando la iglesia del Portillo, salía al Paseo de María Agustín y terminaba en el Campo del Sepulcro, en el patio de la Estación provisional de Madrid, situada a la izquierda del actual edificio Caixaforum.

Posteriormente en 1889 la Gerencia de la Sociedad solicitaba permiso para la prolongación de la línea para transporte de mercancías hasta la actualmente desaparecida estación de Cariñena  que se encontraba sita en la actual calle Santander. Tras modificar la solicitud inicial para el transporte de viajeros,  en el año 1891 se materializaría la prolongación.

La línea, proyectada en vía única, tenía, en origen, cinco apartaderos: Plaza de la Constitución, Hospital Provincial, Noviciado de Santa Ana, Iglesia del Portillo y estación de Campo Sepulcro. Más tarde se construirían otros: En la calle de Cádiz - que  provocaría protestas ciudadanas-  en la plaza de Toros, y en la estación de Cariñena.   

Pero volvamos a finales del año 1885, año en el que el Consejo de la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza acordaba acometer las obras de la que sería la segunda línea en construirse, recordemos que la primera había sido la línea Bajo Aragón.

Se dio pues inicio a las obras en febrero de 1886 y tan solo un mes más tarde, a mediados de marzo, los raíles instalados llegaban ya a Campo del Sepulcro, finalizándose las obras en abril, aunque no sería hasta el 31 de mayo de 1886 cuando  comenzaran a circular los tranvías:

Los periódicos de la época así lo reflejaban el citado día:

 “Hoy ha empezado la circulación del tranvía comprendido entre la Plaza de la Constitución y la Estación de Madrid. También van muy adelantados los trabajos del ramal, que desde la esquina de la Calle Cádiz, en la de la Independencia, ha de llegar a Torrero”. La Alianza aragonesa.

“Hoy han empezado a circular los tranvías en el nuevo ramal hasta la estación de Madrid. La Jefatura de obras públicas ha dado parte de que no están recibidas las obras y ha de suspenderse la circulación hasta cumplir con la formalidad”. La Derecha.

“Esta mañana han visto circular varios carruajes de tranvía por el 5º ramal”. Diario de Zaragoza.

El tranvía de la línea Madrid era un tranvía casi por entero urbano que marchaba por calles estrechas y plazas irregulares y salía a las “afueras” por la desaparecida Puerta del Portillo.

García Mercadal lo definió como el tranvía militar, porque en él era habitual encontrarse hombres uniformados. Esto se debía a que dicha línea pasaba junto a varios acuartelamientos militares, como eran los de: Artillería, que se emplazaba donde actualmente está el Hotel Palafox, en la antigua calle Soberanía Nacional, llamada ahora calle Dr. Valcarreres Ortiz,  Pontoneros, cuyo edificio sigue conservándose en la calle Madre Rafols, Parque de Artillería en la calle Pignatelli, el Cid de Caballería junto a la Plaza de Toros, donde se ubica hoy el edificio de telefónica,  y cerca de Aljafería y Trinitarios en el Paseo María Agustín.

Además había gran afluencia de viajeros civiles por pasar también junto al Hospital provincial y a las estaciones de ferrocarril de Madrid y Cariñena. Para Mercadal, a diferencia de la línea Circunvalación que tenía horas punta, ésta de Madrid era una línea de constante trasiego, que aumentaba sólo en los días en que se celebraban festejos taurinos.

Debemos tener en cuenta que la ordenación urbana de aquella época en la zona que recorría el tranvía desde la Plaza del Portillo hasta la estación de Cariñena era muy distinta a la actual y que, por lo tanto, no existían la mayor parte de los edificios que ahora conocemos.

Como en ocasiones anteriores, ahora les vuelvo a invitar de nuevo a comprar un billete en el tranvía, o un abono en las oficinas de la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza, en Plaza Constitución. Pagarán 0.15 cts. por el billete sencillo, que es la suma de los importes de los tres trayectos en los que se divide la línea que nos ocupa:
  • Plaza Constitución- Hospital Civil 0.05 cts.
  • Hospital Civil- Plaza de toros 0.05 cts.
  • Plaza de Toros- Estación de Madrid 0.05 cts.

En el lugar donde están ahora comprando su billete, también admiten a depósito “pequeños bultos a la mano”, servicio éste destinado a los viajeros que usan el servicio diario llamado “de estaciones”, es decir, que realizan viajes a alguna de las dos estaciones ya conectadas por el tranvía Bajo Aragón-Madrid.

Luego, aquí también, en la misma Plaza Constitución, vamos a esperar al tranvía. Esta línea está tan atestada que siempre se demora un poco. ¡Bien, ya viene! Hemos esperado 15 minutos,  el tiempo máximo de costumbre suelen ser 17 minutos aproximadamente, al menos no son los 30 que hay que esperar en la línea Arrabal ni los 56 de la línea circunvalación.
Autor: Estudio Coyne. Archivo Municipal de Zaragoza. 


Es uno de los coches ingleses. Nos montamos por la plataforma posterior cumpliendo así con lo aprobado en el reglamento. Hoy el cobrador está de buen humor, nos saluda amablemente y revisa nuestro billete, no tenemos asiento, ¡está hasta arriba! pasamos pues a la plataforma delantera a hacer compañía al cochero. Se trata de Jorge Cajal, que hace no mucho recogió en su tranvía un reloj de oro de la Sra. de Echenique, mujer de uno de los accionistas de la Sociedad,  y a quien por haberlo devuelto tan diligentemente el Consejo acordó consignarlo en su hoja de méritos y comunicarle por medio de la Gerencia la satisfacción con que se había visto por los Consejeros dicho acto de honradez. (Actas de Los Tranvías de Zaragoza 30 de Diciembre de 1892). Junto a Jorge tendremos una panorámica privilegiada del recorrido y podremos incluso arengar a las pobres mulas.
Tranvía de la línea Bajo Aragón Madrid. Fuente: Archivo Municipal de Zaragoza. Estudio Coyne. Paseo de Santa Engracia.

Autor: Levy et Cie 1889. Plaza Constitución.


 Dejamos a la derecha el Café Gambrinus con su terraza llena de gentes que observan cómo se aleja el tranvía. También la Diputación presidida por su reloj.
Autor: Levy et Cie. 1889. Plaza Constitución y Paseo de Santa Engracia.
Encaramos el Paseo de Santa Engracia, estamos girando, dejamos a la derecha la calle 5 de marzo, en la cual hay varios talleres y fábricas, entre ellos Bujías y fósforos “El  Cometa”, propiedad del Director de la compañía de tranvías, D. Modesto Torres Cervelló. Un poco más adelante giramos a la derecha por la calle Cádiz “el tranvía pasa encajonado entre un convento y unas míseras casuchas” (García Mercadal), hasta llegar a la Plaza del Pueblo, muy concurrida con su fuente y sus grandes acacias. Continuamos y dejamos el cuartel de artillería a nuestra izquierda y algo más adelante también una calle arbolada que termina en la Puerta del Carmen.

Fuente: Archivo Municipal de Zaragoza. Puerta del Carmen desde dentro.

Fuente:Archivo Municipal de Zaragoza. Puerta del Carmen desde fuera.
Rodeamos el Hospital Provincial “el tranvía es perseguido por un fuerte olor a yodoformo que arroja a su paso la farmacia del Hospital” (García Mercadal) y pasamos por la puerta del cuartel de Pontoneros, llamado de  Sangenis en honor al célebre ingeniero militar y Héroe de los Sitios.

Fuente: Adiós Zaragoza Antigua. 1890. Cuartel de Sangenis o Pontoneros.

Siguiendo nuestro camino vemos a un lado una construcción conventual. En el opuesto una elegante casa ya construida, y torciendo bruscamente junto a las verjas del Hospicio, conocido también como Real casa de la Misericordia y hoy como edificio Pignatelli, cruzamos ante la calle la Palma.

Continuamos, vemos la Plaza de toros y detrás, casi oculto, el cuartel de artillería. Damos un giro en la ancha Plaza del Portillo, rodeamos una de sus torres -aún está por terminar la iglesia- y salimos a la ronda.


Autor: Levy et Cie. 1889. En la imagen se distingue la curva realizada por la vía que rodea las torres de la Iglesia del Portillo,  desde la que se toma la fotografía. Se puede ver el nudo de calles que constituían el barrio de San Pablo cuando aún no existía la avenida Conde Aranda. Se observan  a la izquierda el hueco de la futura calle de Conde Aranda con la calle del Portillo al fondo y la tapia del convento de las Dominicas de la Anunciata, también la torre de El Gancho, las del Pilar y la Nueva, que sería demolida tres años después.

Fuente: Adiós Zaragoza Antigua. 1892. Girando la cámara hacia la derecha respecto a la foto anterior, y emplazados todavía en la torre de la iglesia del Portillo, contemplamos la Plaza de Toros, tras ella el hospicio y a la derecha el cuartel el Cid de Caballería.
A lo lejos vemos la Aljafería ceñida de una arboleda… (García Mercadal)

Autor: Levy et Cie. 1889. Aljafería.
“unos carros cargados de carbón interrumpen por unos momentos la marcha del tranvía. Nos detenemos ante una fundición. Apartado el estorbo de los carros seguimos adelante por la línea extrema del Campo del Sepulcro” (García Mercadal)  preguntamos y nos informan de que se trata de la fundición de Averly.

Fuente: Adiós Zaragoza Antigua. 1900. Fundición de Antonio Averly. Salida de los trabajadores.

Nos queda poco para llegar al final de nuestro trayecto. Desde aquí ya vemos la estación y un tren que se aleja con un silbido prolongado.     


Estación de Campo Sepulcro construída en 1896.

Fuente: Adiós Zaragoza Antigua. 1887. Estación de Cariñena.


El 29 de agosto de 1891 se terminaba la prolongación de la línea desde la Estación de Madrid a la de Cariñena y dos días después se comenzó a dar servicio.
Por Nieves García-Arilla Oliver. Trabajo de hemeroteca y archivo Juan ANtonio Peña.

lunes, 12 de diciembre de 2016

La fotografía de los Ojeda.



Hace poco verbalizaba con esperanza, en una especie de extraña solicitud al cosmos, el deseo (con fé implícita) de la existencia de fotografías aún desconocidas, cuya aparición futura nos habría de dar grandes sorpresas. En especial mi esperanza se centraba en las fotografías que integran colecciones particulares que esperan el momento de ser desempolvadas, estudiadas y divulgadas, aportando así gran cantidad de información que sigue ignota.

Ayer alguien se hacía eco en Facebook de una fotografía rescatada por el blog del Centro de Estudios Borjanos. Yo como no tengo Facebook a veces me pierdo cosas interesantes, solo a veces, pero a Juan Antonio Peña no se le escapa ni una. Tan pronto como la vio me la envió rápidamente titulada como “Circunmercado”.

Ésta mañana he llamado a Manuel García, Director del Centro de Estudios Borjanos, para documentarme un poco acerca de la procedencia de semejante descubrimiento. Me ha explicado que la fotografía pertenece a la colección fotográfica familiar de los Ojeda. Esta imagen en concreto es una placa que el Centro ha digitalizado y divulgado a través de su blog.

Se trata de una fotografía frontal de un tranvía de mulas pasando por la Plaza del mercado, ramal 6,  línea Circunvalación. No tenemos datación exacta ni autoría de la misma, pero podríamos datarla entre 1887, fecha del inicio de la explotación de la línea y 1902, fecha de la electrificación tranviaria. Es un amplio periodo, pero menos da una piedra. Me aventuro a decir que sea más de los primeros años que de los últimos, pero es una corazonada que no puedo asegurar.

¿Y que tiene de especial? Pues bien, el mero hecho de que aparezca un tranvía de mulas ya la convierte en especial para nosotros, pero además hay otros factores. El primero  es la dirección del tranvía. Es una fotografía de un tranvía por la línea Circunvalación en sentido Plaza Constitución (habría recorrido ya el ramal 2 Circunvalación Universidad y entra en la Plaza del Mercado procedente de la desaparecida Calle Antonio Pérez que vemos al fondo, va a salir a la Calle Cerdán para luego embocar el tramo del Coso que le separa de la céntrica plaza. Hasta el momento la única fotografía del paso de un tranvía por la Plaza del mercado era la publicada por este blog hace un tiempo, atribuída a Hubert Vaffier, en la cual el tranvía va en sentido contrario, o sea proveniente de Cerdán hacia la calle Antonio Pérez.

El otro factor que la dota de un interés especial es que solo va tirado por una mula, cuando lo habitual es que fueran dos caballerías las que lo arrastrasen. Pues bien enseguida me ha venido a la mente el diminuto tranvía que aparece en la fotografía de la familia Rios, la fotografía que sirve de imagen principal a este blog. ¿Será el mismo vehículo?


A ambos lados el bullicio típico del mercado, con sus puestos, sus cestos de mimbre, algún paisano,  burrillos pertrechados de alforjas y las farolas aún de aceite a la espera del alumbrado público eléctrico que aún no había hecho su aparición.


Agradecer la iniciativa de la familia Ojeda, a quienes no conozco personalmente, porque sin su disposición al estudio y la divulgación de las fotografías de su propiedad hoy no la podríamos publicar aquí. También a Manuel García y al centro de estudios borjanos por la importante labor que realizan en la conservación, protección y divulgación del patrimonio cultural, y a Juan Antonio como siempre por descubrírmela.


 Por Nieves García-Arilla Oliver.

viernes, 18 de noviembre de 2016

La línea Circunvalación (Ramales 2º y 6º) Parte II. Inauguración y explotación.

El sábado 7 de mayo de 1887 se inauguraba la línea Circunvalación, el diario La Derecha se hacía eco de la efeméride:
“Hoy a las 8:45 AM se ha verificado la prueba oficial de los ramales 2º y 6º de la Sociedad de tranvías. Ha asistido el Consejo en pleno, ingenieros, el arquitecto municipal, particulares y representantes de la prensa.
El coche nº 1 ha recorrido el trozo que partiendo de la plaza de la Constitución pasa por la Universidad, Tenerías, afueras, Mercado, Cerdán y Coso. El recorrido ha durado 30 minutos a pesar de las paradas sugeridas por los ingenieros.
Las tarifas son de 5 céntimos para los tramos Plaza de la Constitución – Universidad; Universidad puente Nuevo; puente Nuevo a puerta de Antonio Pérez; y otros 5 céntimos a Plaza de Constitución.
De regreso se ha servido un lunch. Con estos ramales inaugurados se pone fin a los compromisos de la concesión”.

A continuación, igual que en el caso del ramal 6º, que ocupaba la entrada anterior,  les dejo con un recorrido fotográfico en tranvía por el ramal 2º, también conocido como tramo Universidad, el segundo tramo de la línea Circunvalación. En este caso empezaremos nuestro viaje en el Paseo del Ebro, a la altura del Puente de Piedra y nos apearemos en la Plaza Constitución.


Imagen 1. Autor. René Ancely 1899. Paseo del Ebro.



Imagen 2. Fotografía de 1925 de la Plaza de la Magdalena, muy posterior a la época que nos ocupa, pero que nos permite hacernos una idea del estrecho paso por donde iba el tranvía. En el suelo de adoquines se distingue la vía.

Imagen 3. Plaza de la Magdalena. 1890. El edificio de la derecha es la Antigua Universidad que sería derruida para ensanchar el Coso Bajo.

Imagen 4. Plaza de la Magdalena. 1890. Los carros están sobre las vías y nos impiden verlas, como contrapartida tenemos una imagen del Coso Bajo. Al final del Coso se encontraba la Puerta del Sol, también conocida como Postigo del Estudio, del Ebro o más popularmente como La Portaza, de la que no tenemos imágenes. Fue derruida en 1868, pero siguió usándose el nombre en años posteriores para referirse a la zona en la que se emplazaba.


Imagen 5. Autor: Lucas Escolá. 1900. (datación oficial) según Juan Antonio Peña la foto debería ser ya de 1902, ya que se aprecia el raíl Phoenis, instalado para la electrificación tranviaria. En la imagen el cruce de la línea Circunvalación con la de Bajo Aragón en la curva del Coso Bajo.


Imagen 6. Coso Bajo. Se trata de una fotografía tomada desde la Plaza Constitución (actual Plaza de España), en la que se pueden ver tres tranvías, dos circulan por el Coso, uno pertenece a la Línea Circunvalación y otro a la Línea Bajo Aragón. El tercero a la izquierda de la imagen, está saliendo de la Calle Don Jaime, se trata de un tranvía de la línea Arrabal.


Imagen 7. Autor: René Ancely. 1899. Imagen de la Calle Don Jaime con el Coso, se distinguen perfectamente las vías del Coso y la curva dibujada en la Calle Don Jaime. Fíjense en que el adoquinado de la Plaza Constitución termina a la izquierda de la imagen y el Coso no está ya adoquinado sino "afirmado" solo hay tierra compacta. a la izquierda de la funeraria se encontraba la antigua Pastelería Bazán, cuyos locales utilizó la Sociedad Los Tranvías de Zaragoza para ubicar allí sus oficinas centrales y una sala de espera para viajeros.
Los apartaderos de la línea circunvalación eran los siguientes:
  • Plaza de la Constitución. (Actual Plaza de España)
  • Universidad. (Plaza de la Magdalena, Coso Bajo)
  • Espaldas del Palacio Arzobispal. (Paseo del Ebro, actual Echegaray y Caballero)
  •  Mercado. (Actual mercado)
5 céntimos costaba el trayecto a cada apartadero, con lo que el recorrido de la línea entera ascendía a 20 céntimos.
Para la explotación de la línea se dispuso en un principio únicamente de dos coches y en julio, la prensa local hacía un llamamiento a la Sociedad para que aumentase el número de vehículos, lo que contrasta con lo encontrado en el Acta de la Sociedad el 07 de septiembre, sesión en la que se lamentan de los pocos viajeros de la línea Circunvalación y Arrabal y los grandes gastos ocasionados por esta última.
Y tanto es así que en abril de 1888 la Sociedad se plantea solicitar autorización para suprimir la vía de Circunvalación en el trayecto comprendido entre el Mercado y la Puerta del Sol, y si se obtuviera, que creía necesario que el Consejo estudiase y pensase si sería conveniente ampliar la construcción del ramal que tenemos a la estación del Arrabal, hasta el puente del Gállego.
En agosto de ese mismo año, la Sociedad en vista de la deficiencia de recaudación en el ramal de circunvalación, aprueba que uno de los coches límite con trayecto a la plaza de la Magdalena al Mercado realice 3 viajes diarios totales, debido a que ya la recaudación del mes de julio arrojaba algún déficit respecto al mismo mes del año anterior.
Al parecer la línea siguió funcionando, probablemente le fue denegada a la Sociedad la solicitud de la supresión de la línea, y en 1890 encontramos varias alusiones que hacen referencia a un sistema de abonos anuales para los viajeros con precio de 75 pesetas anuales daba derecho a usar una sola línea, excepto la de Torrero que costaba 50 pesetas.

Según las actas de la sociedad el 16 de junio de 1890 a propuesta Modesto Torres Cervelló se aprueba:
 
"suprimir uno de los dos coches que hacen el servicio de Circunvalación que presta éste el que queda partiendo de la plaza de la Constitución cada 25 minutos en dirección a la Universidad; que sea de 10 céntimos el precio por vuelta completa o fracción de ella y que se publique en los periódicos el correspondiente anuncio para que el público tenga conocimiento de esta innovación en el servicio con la antelación que marca el Reglamento."  
En junio de 1890 La  Derecha publicaba la siguiente noticia “La modificación de tarifas que ha hecho la Empresa de tranvías en la línea de Circunvalación, no se sabe si está autorizada, pero sí se sabe que perjudica al viajero. Recuerda el periódico que cobra cinco céntimos por los tramos Plaza Constitución – Mercado y Mercado - puente de Piedra, y la vuelta lo mismo. Se ha suprimido la vuelta y tiene que pagar el viajero el doble”

La línea sigue funcionando con la electrificación en 1902.
Por Nieves García-Arilla Oliver y Juan Antonio Peña Gonzalvo.